¡Están vivas!

Yuki Morono, a la izquierda, con su equipo, revisa sedimentos del fondo del mar.
Yuki Morono, a la izquierda, con su equipo, revisa sedimentos del fondo del mar.IODP JRSO / Reuters

Retrasemos el reloj 100 millones de años. Aterrizaremos en el Cenomaniense, una época del Cretácico superior. Veremos por allí al Acanthopholis horrida, un lagarto chepudo de cinco metros y lleno de pinchos cuyo primer fósil fue descubierto en 1865, solo seis años después de la publicación de El origen de las especies, y que de hecho fue bautizado por Thomas Huxley, el bulldog de Darwin. Si somos tan ingenuos como para acercarnos a un río, podremos ser devorados por el gigantesco cocodrilo Aegisuchus, pero mantenerse en tierra firme tampoco será una bicoca, con todo…