¿Qué es y para qué sirve un broncodilatador?

Los broncodilatadores son un tipo de medicamento que se inhala y que se utiliza para abrir las vías respiratorias pequeñas de los pulmones, tratando así trastornos respiratorios como son el asma o el enfisema, tal y como explican desde el Instituto Nacional del Cáncer.

Concretamente, estos medicamentos dilatan los bronquios y permiten el paso de aire. Según la web de salud de Castilla y León, Sacyl, los medicamentos más usados son los agonistas beta2 adrenérgicos y los anticolinérgicos.

Los primeros, producen broncodilatación porque relajan el músculo de los bronquios y pueden ser, según la duración de su efecto, de acción corta o de acción prolongada. Los de acción corta, como el salbutamol o la terbutalina, son el tratamiento que se usa para el alivio rápido de los síntomas en la mayoría de los pacientes.

Los medicamentos broncodilatadores, aunque pueden causar algo de nerviosismo o temblor, suelen ser bien tolerados por los pacientes y estos efectos se deben a la acción del fármaco, por lo que no indican mala respuesta o intolerancia al broncodilatador.

Por otro lado, los anticolinérgicos inhalados también se utilizan en el tratamiento del asma como broncodilatadores. El más utilizado es el bromuro de ipratropio y se emplea como medicamento de alivio o rescate en pacientes que no toleran los broncodilatadores de acción corta.

El principal efecto secundario de los anticolinérgicos inhalados es la sequedad de boca pero suele ser leve y desaparece al continuar el tratamiento. Es aconsejable enjuagarse la boca después de cada administración.