Algo más que una vacuna

Imagen de una de las vacunas que se están probando contra la covid-19.
Imagen de una de las vacunas que se están probando contra la covid-19.Dado Ruvic / Reuters

Hace unos días, el ministro Salvador Illa pronosticó que la esperada vacuna del coronavirus estaría disponible a partir de diciembre. Todavía quedan unos meses. Con todo, hace falta algo más que una vacuna para terminar con esta época catastrófica en la que estamos sumidos.

Algo parecido nos viene a contar el sociólogo y activista estadounidense Mike Davis en su ensayo titulado Llega el monstruo (Capitán Swing). Según Davis, epidemias como la del ébola, el MERS o la gripe aviar son el resultado inevitable de la globalización económica que estamos sufriendo. Son epidemias que surgen como efecto de un sistema económico que no funciona. De la misma manera que la peste negra fue, en su tiempo, el resultado involuntario del desplazamiento comercial a través de la Ruta de la Seda, las epidemias de hoy en día son el resultado de una economía lineal y globalizadora.

Para desarrollar su teoría, Mike Davis se basa en varios puntos. El primero de ellos es la destrucción del hábitat natural de los animales. Hemos arrasado bosques, campos y costas en beneficio de autopistas, edificios y polígonos industriales, eliminando así las barreras defensivas entre el ser humano y los virus endémicos de los animales que, al no poder desarrollarse en su hábitat natural, lo hacen en el nuestro. Otro punto que señala Mike Davis es el de las actuales granjas industriales donde los animales que nos van a servir de ingesta son cebados con piensos tóxicos y hormonas.

Hemos arrasado bosques, campos y costas en beneficio de autopistas, edificios y polígonos industriales, eliminando así las barreras defensivas entre el ser humano y los virus endémicos de los animales

Esto último, añadido a la presión del hacinamiento que sufren en dichas granjas, destroza su sistema inmunitario, favoreciendo la aparición de nuevos brotes virulentos que luego vamos a ingerir en nuestra comida, llevándola hasta nuestros intestinos igual que un combustible que nos sirve para seguir ofreciéndonos en sacrificio al Moloch globalizador.

Más que granjas de animales son incubadoras de nuevos virus. Para finalizar, Davis hace hincapié en la creación de guetos y barrios marginales, ahí donde vive confinado lo que Marx denomino “el ejército industrial de reserva”, tropa que da el poder al capital multinacional, y motor de la evolución de las epidemias de nuestra era.

En el trabajo de Mike Davis también se hace alusión a los proyectos de vacuna que fueron desatendidos en su día por falta de patrocinio estatal o privado, así como a la puesta en marcha -hace un año- del ejercicio de simulación denominado Crimson Contagion; un examen para estudiar la capacidad de respuesta del gobierno norteamericano ante el peligro inminente de un virus de procedencia asiática.

El escenario de este ejercicio fue Chicago, donde los turistas norteamericanos, a su regreso de China, propagaban un virus respiratorio, el “H7N9 Influenza”. Según dicho estudio, en algo menos de dos meses, 110 millones de estadounidenses sufrirían las consecuencias del citado virus respiratorio, quedando contagiados. Las muertes superarían el medio millón. En resumen, una catástrofe que se está haciendo realidad en Estados Unidos; un desastre humanitario que coincide con el informe reportado por el Departamento de Salud y Servicios Humanos acerca de la incapacidad del gobierno norteamericano para responder a una pandemia de estas características.

Estamos asistiendo a un apocalipsis viral. Si no ponemos remedio cambiando las estructuras económicas, la enfermedad del coronavirus es solo el principio de lo que está por llegar. La lectura entre líneas del libro de Mike Davis propone que el criterio cuantitativo ha de dejar paso al criterio cualitativo, afirmando así al sujeto y su relación con el medio ambiente. Una economía a escala humana es una economía ecológica y circular que evita residuos tóxicos, y que tiene como base la distribución de la renta. Por todo ello, para paliar este mal en el que estamos sumidos, se necesita algo más que una vacuna.

El hacha de piedra es una sección donde Montero Glez, con voluntad de prosa, ejerce su asedio particular a la realidad científica para manifestar que ciencia y arte son formas complementarias de conocimiento.

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