Causas y tratamiento de la lumbalgia, el dolor de espalda más frecuente

La lumbalgia, también conocida como lumbago o, simplemente, dolor lumbar, es el dolor de espalda más común y una de las principales causas de baja médica en nuestro país. Según datos de la Sociedad Española de Reumatología, el 85% de la población lo padecerá en algún momento de su vida. Además, el dolor lumbar representa alrededor del 20% de los dolores crónicos totales.

Se habla de lumbalgia cuando se producen dolor en la zona baja de la espalda, entre las vértebras L1 y L5 y la zona de los glúteos. El dolor puede provenir de distintas estructuras, como los músculos, los nervios, los discos vertebrales, los ligamentos… y puede ser más localizado o irradiar hacia otras zonas, como las piernas, la pelvis o el abdomen. Además, puede manifestarse de forma aguda -menos de 14 días-, subagudo -entre dos semanas y tres meses- o crónico, si dura más.

Las causas del dolor lumbar son muchas, la inmensa mayoría de ellas son benignas y muchas se pueden prevenir y tratar fácilmente. Y el origen del dolor puede ser mecánico o inflamatorio.

Las causas mecánicas son mucho más frecuentes y entre ellas encontramos:

•Ciática. Es un dolor quemante que se caracteriza por irradiarse a lo largo de la nalga y toda la pierna. Se debe a la comprensión del nervio ciático y va acompañado de entumecimiento. Las radiculopatía -cuando la raíz de un nervio de la médula espinal se comprime, inflama o lesiona- de otros nervios de la zona también pueden provocar lumbalgias.

•Esguinces y contracturas musculares, causadas por malas posturas, desgarros de ligamentos, coger peso de manera incorrecta…

•Degeneración vertebral. El desgaste de discos debido al envejecimiento es una de las casas más frecuente de dolor lumbar.

•Hernias discales. Cuando los discos intervertebrales se comprimen y se salen de su lugar o se rompen suelen causan lumbalgias.

•Lesiones traumáticas ocasionadas por golpes. Las lesiones pueden producirse en músculos, vértebras, ligamentos…

•Espondilolistesis, cuando una vértebra de la parte baja de la columna se desplaza de su lugar y pincha los nervios.

•Estenosis espinal, un estrechamiento de la columna vertebral que presiona los nervios y la médula.

•Las irregularidades esqueléticas, como la escoliosis o la lordosis, un arco anormalmente acentuado en la zona lumbar.

La lumbalgia por causas mecánicas suele empeorar al estar mucho rato de pie o por mantener malas posturas un tiempo prolongado.

Las causas de origen inflamatorio son mucho menos frecuentes y se deben a enfermedades subyacentes, como:

•Espondilitis anquilosante. Una inflamación -artritis- de las vértebras.

•Infecciones que involucren las vértebras, los discos o las articulaciones.

•Tumores. Son una causa rara, pero también existen.

•Síndrome de la cola de caballo. Una rara -pero grave- complicación de la rotura de un disco.

Otras enfermedades que pueden provocar dolor lumbar son la osteoporosis, la fibromialgia o endometriosis, entre otras.

Además, hay factores que predisponen a padecerlo, como la obesidad, el sedentarismo, determinados trabajos que implican coger peso, la edad -tener más de 50 años-, el embarazo o padecer ansiedad o depresión.

El dolor lumbar deber tratarse desde varios frentes: farmacológico, de estilo de vida, higiene postural y fisioterapia.

Sobre todo, en las lumbalgias agudas, el médico de familia suele recomendar un tratamiento farmacológico a base de analgésicos simples, como el paracetamol o el metamizol, o antiinflamatorios no esteroideos y calor local. En algunos casos también relajantes musculares. Además, se recomendará reposo relativo -nunca absoluto- un par de días, terapias manuales e ir retomando la actividad después.

En caso de que el dolor se cronifique, habrá que buscar las causas mediante la realización de otras pruebas, como rayos X o resonancia. Algunas causas requerirán tratamientos farmacológicos más específicos, como antidepresivos, anticonvulsivos, inyecciones, estimulación nerviosa… o, como el caso de las hernias, en algunas ocasiones será necesario la cirugía.

Hay muchas lumbalgias, sobre todo las de origen mecánico y sin enfermedades subyacentes, que se pueden prevenir siguiendo algunas recomendaciones, como las del Decálogo para pacientes con lumbago elaborado por la Sociedad Española de Reumatología, donde encontramos consejos como:

•Mantener un peso adecuado para evitar la sobrecarga en las vértebras.

•Realizar ejercicio regularmente, sobre todo el encaminado a reforzar la musculatura lumbar y abdominal. Entre ellos recomiendan algunos como el pilates o la natación.

•Usar un colchón firme y dormir de costado con una almohada entre las piernas

•Mantener una buena higiene postural y coger el peso adecuadamente. Un buen ejemplo de ello sería usar un alzador para alcanzar objetos altos, usar una silla con un respaldo firme en la zona lumbar, doblar rodillas al recoger objetos del suelo, no levantar alzar objetos pesados, etc.

•No abusar de los tacones.

•Dejar de fumar.

•Evitar la ansiedad y el estrés.