¿Cómo prevenir los contagios de Covid cuando en una familia hay varios hermanos en diferentes grupos burbuja?

Tras seis meses sin ir a clase, en los próximos días los escolares volverán a pisar sus centros para comenzar el curso 2020-21 en plena segunda ola de la pandemia de la Covid-19 en España, donde los casos se han disparado durante las vacaciones y alcanzan ya los 462.858 contagios y las 29.094 muertes. El Gobierno y las Comunidades han acordado medidas para volver a las aulas de forma segura, entre ellas, la creación de grupos burbuja, es decir, núcleos de convivencia de entre 15 y 20 alumnos que solo se relacionarán entre sí durante el horario escolar.

Esta medida ha complicado, por ejemplo, la realización de las actividades extraescolares, que solo podrán realizarse si se respetan estos grupos burbuja, según ha indicado la ministra de Eduación, Isabel Celaá. Sin embargo, ¿qué pasa cuando, al salir del cole, los niños ‘rompan’ estas burbujas para jugar con otros pequeños en el parque, por ejemplo, o hacer vida social con sus familias fuera del ámbito de la escuela?

Relacionarse fuera del centro solo con los convivientes y familias del grupo burbuja «sería lo ideal, pero es imposible», señala el pediatra y epidemiólogo Quique Bassat. «Lo que es importante es que cualquier relación que tengamos la hagamos siguiendo las recomendaciones de protección -mascarilla, distancia, higiene de manos-, y que registremos de forma estricta nuestros contactos para tener una idea rápidamente de qué personas podemos haber puesto a riesgo en caso de detectarse un positivo», explica.

El riesgo de contagio se multiplica cuando en una familia hay varios hermanos en sus respectivos grupos burbujas. La baraja se amplía. En este caso, el doctor de la Asociación Española de Pediatría e ISGlobal expone que en estos casos «las aplicaciones móviles de trazabilidad de contactos pueden ser útiles, y los padres deberemos tener un buen registro de los grupos burbuja de cada uno de los niños», insiste Bassat.

El jefe de la Unidad de Patología Infecciosa e Inmunodeficiencias de Pediatría del Hospital Vall d’Hebron, Pere Soler, es uno de los autores de un reciente estudio que cifra que solo el 3,5% de los menores han sido quienes han llevado la Covid-19 a su domicilio, contagiando así a familiares suyos, mientras que los adultos han sido los primeros transmisores del virus en el 60% de los casos estudiados.

En su opinión, hay que «pensar en el riesgo de contagio de fuera para adentro (de la escuela) y no al revés» y apela a las familias y a la sociedad en general, porque «con nuestra actividad diaria tenemos que intentar evitar que el virus entre en la escuela, que es una actividad fundamental para el desarrollo de la sociedad», explica. Añade que la mayoría de los contagios registrados en Alemania al comienzo del curso escolar no fueron por el inicio de la actividad docente, sino que venían de las vacaciones «pre-escuela».

Con el objetivo de conseguir un arranque del curso seguro, las familias «han de minimizar al máximo las relaciones familiares y los contactos sociales que no sean imprescindibles. Al final, se trata de priorizar lo imprescindible, y la escuela lo es», mantiene Soler, que se opina que este curso es mejor evitar que los niños se queden a dormir en casa de otros amigos o quedar con otras familias.

Al volver de las vacaciones al lugar habitual de residencia, muchas personas van a cambiar drásticamente de contactos sociales habituales. Eso supone «que hemos retrocedido el ‘marcador de riesgo’ a 0, y por tanto, cualquier nueva persona con la que nos encontremos puede estar infectada (y nosotros también) y debemos extremar las precauciones. Así que hay que ser estrictos con las medidas de seguridad: usar mascarillas, mantener la distancia física de dos metros y lavado frecuente de manos», anota el doctor Bassat.

En caso, por ejemplo, de volver a ver a familiares con los que durante el verano se ha convivido sin mascarilla, una vez iniciado el colegio, «deberemos extremar las precauciones y volver a usar (y ponerles a los niños) mascarillas, sobre todo cuando estemos en contacto con personas vulnerables como los ancianos o enfermos crónicos», agrega el pediatra Bassat.

Lo mismo habrá que hacer cuando las familias vayan al parque y sus hijos se relacionen con niños que no son de su grupo burbuja: mascarilla, distancia física de seguridad (en la medida de lo posible) y uso frecuente de gel hidroalcohólico.

El doctor Soler, por su parte, discrepa del temor de que la escuela vaya a desatar un aumento de los contagios: «La bomba ya ha estallado con los miles de contagios nuevos diarios, llevamos semanas con un aumento importante de la transmisión. Lo que tenemos que hacemos es bajar la transmisión para que la escuela vaya bien, porque es imprescindible para el funcionamiento de la sociedad».

«Tenemos que aprender a convivir con el virus y podremos convivir si somos estrictos con las medidas de seguridad. Les decimos a los niños que se laven las manos cinco veces al día, pues los adultos lo tienen que hacer igual», continúa Soler.

Respecto a las actividades extraescolares, el doctor del Vall d’Hebron las ve «poco viables» en estos momentos y sugiere esperar a ver cómo evoluciona la pandemia: «Tendremos que ver cómo se van introduciendo progresivamente estas actividades, deberán ir cogiendo ritmo en función de lo que vayamos viendo en las primeras semanas» de curso.