Un perro se une a la familia. ¿Cómo debemos preparar su llegada y qué necesitamos?

Con toda seguridad será uno de los días más emocionantes de la historia de amistad que iniciáis juntos. La llegada de un perro a casa va a suponer muchas alegrías pero también diversas responsabilidades para con la nueva mascota. Antes incluso de que cruce el umbral es importante ser previsores y tener en cuenta varios detalles para que todo vaya más rodado durante el periodo de adaptación. Hay que entender que para el cachorro o perro adulto todo es nuevo y desconocido y esto puede originarle, por extensión, cierta ansiedad e inseguridades. Tengamos en cuenta estos consejos:

Antes de la llegada del perro al hogar hay que revisarla atentamente y detectar todo aquello que podría ser un posible peligro para el nuevo inquilino. Pensemos que ellos todavía no conocen el terreno ni saben qué pueden morder o dónde pueden entrar (algo que irán aprendiendo con el paso de los días y el inicio de la convivencia). Por lo tanto, conviene tener mucho cuidado con ciertos elementos y crear un entorno lo más seguro posible:

– Colocar los cables, regletas y enchufes de tal manera que queden lejos de su alcance con protectores si fuese necesario.

– Guardar bien todo tipo de productos de limpieza, insecticidas, higiene, medicamentos… Si los almacenamos en muebles bajos podemos cerrar con llave o bien colocar algún sistema de seguridad de los que también se usan para prevenir accidentes con los niños pequeños.

– Retirar cualquier objeto de pequeño tamaño que pudiera tragarse: agujas, tornillos, clips, lápices… así como aquellos de valor que podrían correr el riesgo de ser mordidos o rotos. No dejemos tampoco a su alcance ropa y zapatos por los que se podría sentir ‘tentado’.

– No poner a su vista alimentos que puedan suponer un riesgos para su salud, sobre todo, el chocolate así como los dulces y azúcares.

– Si contamos con jardín, terraza, patio o balcón también debemos observar si existe algún rincón o abertura por el que pudiera colarse para colocar rejillas de protección; y proteger plantas y flores que podría mordisquear en momentos de ansiedad. Algunas además, como el filodendro o el tulipán, son tóxicas para ellos. Si la casa tiene piscina habría que protegerla con alguna red o manto para evitar que se caiga por accidente, sobre todo, si es un cachorro.

El cachorro o perro adulto ya es un nuevo miembro de la familia y como tal necesita tener un espacio propio donde colocaremos su cama para que descanse cuando lo necesite, duerma por las noches o, sencillamente, se vaya con algún juguete a trastear. Hay que buscar un lugar tranquilo pero no aislado, que le haga sentir al can que forma parte de la vida familiar. La cama debe ser cómoda y tener en cuenta sus dimensiones y podemos complementarla con algún cojín y/o mantita.

También debemos buscar el lugar más adecuado para colocar sus platos de comida y agua. Una manera de reducir el estrés del perro a su llegada a la casa es ofrecerle la misma comida que ya tomaba en el lugar donde vivía anteriormente – albergue, otro domicilio…- así reduciremos, asimismo, las posibilidades de que sufra algún desorden gástrico. Una vez que la mascota pase su primera revisión en el veterinario, él mismo podrá asesorarnos sobre cuál será el mejor tipo de alimentación para nuestra mascota y cómo debemos introducirla.

Cuando los perros son adoptados y adultos no suele presentarse ningún problema para enseñarles a hacer sus necesidades en la calle. Sin embargo, si el recién llegado es un cachorro, habrá que designar un espacio por si surge algún imprevisto, forrado con papel de periódicos y que limpiaremos muy bien cuando haga sus necesidades.

Además, conviene tener preparados algunos objetos y utensilios que necesitaremos desde el principio como el collar, la correa, una placa de identificación con su nombre y nuestro teléfono, un transportín para los traslados, la comida, toallas húmedas, un cepillo, champú especial para perros y alguna toalla. Tampoco estarán de más algunas chuches o golosinas para canes y algún juguete con el que pasar sus primeras horas.

Cuando el perro lleve unos días en casa y se esté adaptando a todas las novedades se recomienda realizar la primera visita al veterinario para que éste le haga un chequeo general, poner al día su cartilla de vacunación e informarse sobre la implantación del microchip.

Por último, si va a convivir más de una persona con el perro es importante que todos aprendan y estén en sintonía con las pautas de educación y las rutinas que se van a utilizar en su educación y adiestramiento (de nada sirve que uno no le deje subir al sofá y otro se lo consienta) y si hay niños pequeños explicarles cómo deben comportarse con el nuevo miembro de la familia para no atosigarle demasiado ni estresarle mientras se habitúa a su nuevo hogar.