¿Habrá menos gripe gracias a las mascarillas?

La temporada de resfriados y gripes está a la vuelta de la esquina, algo que preocupa especialmente a los profesionales sanitarios, pues ambas infecciones pueden tener síntomas compatibles con la COVID-19 y, en el caso de la gripe, causar casos graves que requieran de hospitalización. Sin ir más lejos, en la temporada 2018-19, 35 mil personas fueron hospitalizadas en España por complicaciones derivadas de la gripe. Esto, unido a que los casos de infecciones por coronavirus no dejan de aumentar, puede provocar la saturación e incluso al temido colapso del sistema sanitario en los próximos meses. Además, hay pocos estudios sobre cómo interacciona el nuevo coronavirus con otros patógenos respiratorios podría dificultar la actuación frente a la pandemia.

Sin embargo, son muchos los expertos -entre ellos Fernando Simón- que aseguran que, debido a las medidas de higiene que se están llevando a cabo para prevenir el coronavirus, esta temporada 2019-2020, la incidencia de la gripe podría ser mucho menor que otros años. José Ignacio Peis Redondo, Coordinador nacional del grupo de trabajo de Actividades Preventivas y Salud Pública de SEMERGEN (Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria), también opina lo mismo.

La gripe, los resfriados y el CoV-SARS-2 tienen algunas cosas en común, y es que los tres, además de coincidir en algunos síntomas, se transmiten de forma parecida. Los tres son provocados por virus -los resfriados también por otros tipos de coronavirus-, afectan al sistema respiratorio y se contagian principalmente a través de gotitas que la persona infectada esparce al toser, estornudar o hablar. También, aunque es más difícil, tocar superficies u objetos infectados y tocarse los ojos, la nariz o la boca. “El mecanismo de trasmisión de la gripe y el del coronavirus es similar, sobre todo por las gotas microscópicas al hablar. Si utilizamos un mecanismo profiláctico, como son las mascarillas, y además unimos otras como el distanciamiento social, lo lógico es pensar que se va reducir significativamente el contagio de la gripe también”, afirma José Ignacio Peis Redondo.

El director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, también lo afirmaba así en la rueda de prensa de hace unos días, “seguiremos llevando mascarilla, con lo cual se mantendrá esa reducción del riesgo”, ha dicho Simón.

En hemisferio sur está ahora llegando al final de su invierno y, por tanto, de su temporada de gripe, una temporada en la que la incidencia de esta enfermedad ha sido muy inferior a la de otros años, y si el virus de la gripe ha circulado menos por el sur, lo normal es que llegue menos al norte. En países como Australia, Argentina o Chile se ha reducido en un 50 o 60% y en Sudáfrica la presencia de la gripe ha sido residual. Las medidas ‘anticovid’, como la distancia social y el uso de mascarillas parecen estar detrás de esta reducción, a lo que también ha contribuido que también hubo más gente que se vacunó de la gripe, algo que también se planea hacer en países europeos, entre ellos España, “este año se va a intentar que haya una vacunación masiva, lo que esperamos que influya también para que haya poca gripe en nuestro país”, afirma José Ignacio Peis.

Este año esperan que la cuota de vacunación de la gripe aumente gracias a las campañas de concienciación y por miedo al coronavirus, algo que, desafortunadamente, no ha ocurrido otros años, cuando “la cuota entre los mayores de 65 no llegaba al 60% y entre el personal sanitario, al 35%. Desde SEMERGEN queremos incidir en esto porque, al reducir los casos de gripe, una enfermedad cuyos síntomas coinciden en muchos casos con los del coronavirus, podremos localizar y aislar los casos mucho más fácilmente. Además, al igual que ocurre con el coronavirus, la gripe en grupos susceptibles llega a ser una enfermedad muy seria”, dice tajante.

Desde SEMERGEN opinan que lo ideal hubiera sido, como afirmaron desde el Ministerio de Sanidad, haber empezado ya la campaña de vacunación, “hubiera sido una buena medida vacunar ahora y en diciembre, y poner dos dosis en vez de una, como ocurre ahora con las personas inmunodeprimidas y en las que no tienen bazo, porque el pico alto de la inmunidad de esta vacuna llega un mes después de ponérsela. Si la ponemos muy pronto, será menos efectiva, algo que se puede corregir si ponemos una segunda dosis. Lo ideal sería estar vacunando ya, pero el sistema está bastante desbordado, y es un tema que nos preocupa mucho”.

A pesar de todo, y aunque es probable que haya menos gripe este año, no se puede afirmar rotundamente que la incidencia descienda tanto como en el sur por varios motivos. Uno de ellos es que, aunque continúan las medidas para evitar que se propague la enfermedad, ya no hay confinamiento y, por tanto, más movilidad y menos distanciamiento social. Por otro lado, que la vacuna contra la gripe que se recomienda cada año en el hemisferio norte depende de los serotipos que hayan estado presente en el hemisferio sur. Este año, al haber habido tan poca incidencia, es más difícil saberlo y elegir la vacuna acertada.

Ante tanta incertidumbre, desde atención primaria pondrán “utilizaremos todas las armas a nuestro alcance: hacer pruebas, rastrear, aislar y vacunar contra la gripe”. Y nosotros solo podemos seguir haciendo lo que sí depende de nosotros: llevar mascarilla siempre, mantener la distancia social, lavarnos las manos a menudo y vacunarnos de la gripe si así nos lo recomienda nuestro médico.