Médicos españoles identifican las manifestaciones más extrañas de la Covid-19

Cuando el pasado diciembre China registró su primer caso de Covid-19, que algunos equipararon inicialmente con una gripe, nada hacía prever que acabaría convirtiéndose en una epidemia mundial que ya suma más de 26 millones de contagios. Desde entonces, el coronavirus no ha dejado de sorprender a la comunidad médica, que se ha afanado en estudiarlo y perfilar los síntomas que produce. Ahora, un proyecto español ha permitido identificar las manifestaciones más inusuales de esta enfermedad.

Fiebre, malestar general y dolor muscular. Son los síntomas prototípicos de la Covid-19, que en muchas ocasiones aparecen asociados a problemas respiratorios, a la pérdida del gusto y del olfato e incluso a trastornos digestivos, como náuseas, vómitos o diarrea. Sin embargo, ya desde el inicio de la pandemia, los médicos comenzaron a detectar casos discordantes: pacientes que manifestaban cuadros muy diferentes. Eran pocos, tal vez «uno en cada hospital», explica el doctor Òscar Miró a 20minutos, pero dignos de estudio.

«Estábamos viendo puntualmente algún paciente con algún síndrome o alguna manifestación inhabitual, conocida en otras situaciones, pero que no se había visto hasta entonces en relación con la COVID», apunta Miró, que es coordinador de investigación del servicio de Urgencias del Hospital Clínic de Barcelona. Estos cuadros infrecuentes llevaron a los especialistas a unirse y crear la red colaborativa Siesta (Spanish Investigators in Emergency Situations TeAm), en la que participan 62 hospitales españoles, que dan servicio a 15,5 millones de personas (aproximadamente el 33% de la población).

Esta colaboración entre centros ha permitido elaborar el estudio ‘Manifestaciones inusuales de la COVID’ e identificar, en una primera fase, tres procesos que, aunque poco habituales en los pacientes afectados por coronavirus, «aparecen con más frecuencia de la que cabría esperar». Se trata del síndrome de Guillain-Barré -afectación de los nervios periféricos y causa parálisis flácida y ausencia de reflejos-, la miopericarditis -inflamación del corazón y la membrana que lo recubre- y el neumotórax espontáneo -filtración del aire del pulmón hacia la cavidad torácica-.

«Hemos visto que estos procesos aparecen con más frecuencia de lo que sería esperable, por lo que sospechamos que probablemente el virus juegue un papel en este tipo de manifestaciones que, sin ser frecuentes, lo son más que en la población general», recalca Miró. Así, detalla, el síndrome de Guillain-Barré es casi cinco veces más habitual en enfermos de COVID en Urgencias que en pacientes sin coronavirus en el mismo servicio, mientras que el neumotórax espontáneo es dos veces más común y el riesgo de miopericarditis aumenta un 45%.

El trabajo, que ha revisado bibliografía de pacientes atendidos entre el 1 de marzo y el 30 de abril y se ha publicado en la revista Epidemiology & Infection, también ha permitido descartar la pancreatitis y la meningoencefalitis como patologías con una particular prevalencia entre los pacientes de COVID-19. No obstante, en el caso de esta última, los expertos están a la espera de los datos de los últimos 12 centros, pues este primer resultado es fruto de la información disponible en 50 hospitales miembros de Siesta.

Una de las virtudes de este trabajo radica en que analiza a los pacientes antes del inicio de tratamientos específicos que pudieran alterar la evolución de la enfermedad y provocar la aparición de estas manifestaciones que se pretende estudiar. En algunas ocasiones, apunta el texto, la intubación, los fármacos o el encamamiento prolongado de los enfermos «puedan haber jugado un papel relevante» en el desarrollo de estas patologías.

En cuanto a los motivos de la aparición de este tipo de estas patologías en los enfermos de COVID-19, aunque el artículo -del que Miró es coautor con Juan González del Castillo, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid- no los recoge, el médico catalán apunta al proceso inmunológico e inflamatorio que desencadena la infección por coronavirus.

«Se sabe que en algunas personas los procesos inmunológicos e inflamatorios son más potentes, que la respuesta es más fuerte. En alguna de ellas este exceso o esta respuesta sobrepasada del sistema inmune y de la inflamación puede volverse en contra de ciertos tejidos. Se sabe porque sucede en otras infecciones víricas», señala.

No obstante, el trabajo de Siesta no termina aquí. Actualmente esta red de hospitales ya está revisando la bibliografía correspondiente a otras cinco manifestaciones inusuales, esta vez del ámbito cardiovascular, que presentaron los enfermos de COVID-19: el infarto de miocardio, el ictus, la embolia pulmonar, la trombosis venosa y la hemorragia digestiva.

Actualmente, estos datos están «en proceso de evaluación» y verán la luz «tan pronto como los resultados estén completos y aceptados para publicar», informa Miró, que adelanta que también están trabajando en el perfil de los pacientes COVID-19 que han presentado cada uno de estos diez procesos y su comparación con enfermos de estas patologías no afectados por el coronavirus.

«Creemos que la red Siesta va a proporcionar datos muy importantes, algunos de ellos muy novedosos, a nivel mundial», recalca Miró, que subraya que esta colaboración entre centros no se ciñe al estudio de las manifestaciones inusuales de la COVID-19, sino que trabaja en otras líneas que arrojarán luz sobre la situación de los servicios de urgencia en España en relación con el coronavirus.