Consejos para prevenir y tratar la dolorosa fascitis plantar

Los pies son fundamentales en nuestro día a día. Sin ellos no podemos movernos adecuadamente, caminar, o correr si lo necesitamos. Por ello, cualquier molestia que sintamos es vital frenarla a tiempo.

Entre las principales patologías que pueden sufrir nuestros pies está la fascitis plantar, el dolor que se presenta por la inflamación de la fascia. La jefa de la Unidad del Miembro Inferior del Servicio de Cirugía Ortopédica y Traumatología del Hospital La Luz (Madrid), la doctora Paloma Muñoz-Mingarro Martínez, explica que la fascia plantar se trata de una banda gruesa de tejido elástico, ubicada debajo del arco del pie y que atraviesa toda la planta, yconectando el hueso del talón con los dedos de los pies. «Su función fundamental es darle forma al arco del pie, amortiguar nuestros pasos y también, darnos impulso», precisa.

La Academia Americana de Cirujanos Ortopédicos (AAOS por sus siglas en inglés) explica que la fascia plantar absorbe la gran presión y esfuerzo que exigimos a nuestros pies, «pero a veces demasiada presión daña o desgarra los tejidos. La respuesta natural del cuerpo es la inflamación y el dolor».

En la mayor parte de los casos no hay causa específica para esta inflamación de la fascia, pero la doctora Muñoz-Mingarro señala que puede estar relacionada con el uso de un calzado inadecuado (pequeños, estrechos o con mucho tacón; también excesivamente planos y sin suelo amortiguador); el sobrepeso y la práctica de deportes de impacto, como correr, el pádel, o el baloncesto. Y no son los únicos posibles desencadenantes.

«Las características anatómicas como el pie cavo (con mucho puente), o valgo (que cae hacia adentro); la forma de pisar en pronación (con el lado interno); tener una cadena muscular posterior de la pierna acortada y la debilidad de la musculatura del tobillo y pie, pueden provocar una pérdida del equilibrio biomecánico y hacer que los huesos, ligamentos, y tendones del arco plantar sufran una gran demanda en su función y aparezca el dolor», describe la especialista del Hospital La Luz.

Ante ese dolor, lo primero que recomienda la experta es acudir a un especialista, y recuerda que los pacientes no deben tener miedo a la hora de ir al hospital, puesto que todos han diseñado circuitos limpios de coronavirus. «Además, el Hospital La Luz donde trabajo cuenta con la certificación Applus+ Protocolo Seguro frente a la COVID-19, que acredita que el centro cumple con los estándares más exigentes de desinfección en esta pandemia».

Además la traumatóloga recomienda calentar y estirar bien cuando se va a practicar deporte y usar el calzado idóneo, descartando los zapatos incómodos.

En cuanto al tratamiento en sí, la experta sugiere la aplicación de algunas técnicas terapéuticas en el domicilio, como el auto masaje de la planta el pie, de manera suave desde el talón hasta la base de los dedos, mezclando cremas antiinflamatorias con la crema hidratante. A su vez, ve convenientes los estiramientos de la planta del pie y de los músculos de la parte posterior de la pierna (gemelos e isquiotibiales); así como la aplicación de hielo durante 10 minutos, usando un paño como protector de la piel sobre una botella de agua congelada

A medida que el dolor va mejorando, la traumatóloga considera que se puede iniciar el trabajo de tonificación de los músculos de la planta del pie de manera sencilla: «Se puede utilizar una toalla, que ponemos en el suelo, e intentamos arrugarla con los dedos de los pies sin levantar el talón durante tres minutos aproximadamente. Este ejercicio reforzará los músculos y permitirá que soporten mejor el esfuerzo».

En última instancia, y para evitar la recidiva de la lesión, ve imprescindible identificar las posibles causas o los factores agravantes para intentar corregirlos.