Edward Jenner, el investigador que descubrió la vacuna de la viruela como método para prevenir la enfermedad

El término ‘vacuna’ proviene de su relación con las vacas y en homenaje al investigador británico Edward Jenner, quien en el año 1796 descubrió la primera vacuna contra la viruela. Así, Jenner demostró que el virus de la viruela bobina se podía utilizar para prevenir esta enfermedad que se había convertido en una epidemia en los seres humanos.

Edward Jenner nació en Berkeley, una localidad situada en el condado de Gloucestershire (Reino Unido), el 17 de mayo de 1749. Desde pequeño mostró su interés por el campo de la medicina y con tan solo 14 años comenzó como aprendiz del cirujano Sr. Daniel Ludlow, «donde adquirió la mayor parte de la experiencia necesaria para convertirse él mismo en cirujano», destacan en The Jenner Institute.

Ya en el año 1770 se trasladó al St. George’s Hospital de Londres para terminar su carrera como médico con el reconocido cirujano John Hunter y con 23 años regresó a su localidad natal y se estableció como médico rural. Por aquel entonces no sabía que su descubrimiento revolucionaría la medicina de por vida gracias al descubrimiento de la vacuna contra la viruela, una enfermedad erradicada en la actualidad.

Cuando era niño, con apenas ocho años, Edward Jenner recibió la conocida como ‘variolización’, esto es, un método preventivo que se llevaba a cabo entonces para proteger a las personas de los brotes de viruela. Así, cuando fue médico en Berkeley, él mismo aplicó esta técnica. Sin embargo, siempre «había estado intrigado por la tradición rural que decía que las personas que se contagiaban de la viruela bovina no podían contagiarse de viruela».

Entonces decidió comenzar una investigación al respecto al observar, en mayo de 1796, como una de la ordeñadoras de vacas afectada de viruela vacuna, Sarah Nelmes, no se contagiaba de viruela humana.

Era muy habitual entre la población de aquella zona contraer la viruela vacuna por el contacto tan estrecho con las vacas, pero era mucho más leve y posteriormente parecían estar inmunizados frente a la humana, que podía ser mortal.

Para llevar a cabo su experimento, el médico extrajo pus de un sarpullido de la mano de Sarah Nelmes provocado por la viruela vacuna y se lo inoculó a James Phipps, un niño de ocho años de edad con buen estado de salud, para comprobar si adquiría inmunidad frente a la viruela humana.

James Phipps enfermó de forma leve poco después, pero en unos días volvió a estar sano. Entonces, Jenner decidió administrarle la viruela humana para comprobar si se infectaba o no. El niño no manifestó ningún síntoma ni desarrolló la enfermedad, por lo que la inmunidad se había producido gracias a la administración previa de la viruela bovina.