Las vacunas que debe ponerse el personal sanitario

Hasta el momento, no existe una vacuna eficaz desarrollada contra la Covid-19 pero una de las grandes dudas es cómo se suministrará a la población y quién la recibirá primero. ¿Cuál será el orden? Parece que uno de los consensos más claros entre los expertos es que los profesionales sanitarios deben ser los primeros en recibir la vacuna, ya que están en primera línea de batalla contra el coronavirus.

El personal sanitario debe ser una prioridad en la primera etapa de suministro, al igual que sucede con otras vacunas destinadas a crear inmunidad frente a enfermedades transmisibles como la gripe, la hepatitis B o la varicela.

Este programa de vacunación debe incluir a todos los profesionales sanitarios, pero también a «los estudiantes de ciencias de la salud adscritos al centro y a quienes realicen actividades en él, como el personal administrativo, de mantenimiento, limpieza, cafetería, etc.», destacan desde el Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría.

Así, el objetivo de la vacunación a estos profesionales es protegerles ante el riesgo de contraer ciertas enfermedades, así como evitar que puedan ser una fuente de contagio para sus pacientes, para otros trabajadores y para la sociedad, en general.

El Ministerio de Sanidad subraya que mientras dure la pandemia, y hasta que se distribuya una vacuna eficaz, «todo el personal sanitario y sociosanitario debe estar al día de las vacunas recomendadas». Así, según el documento del programa de vacunación en el entorno sanitario elaborado por Sanidad, las vacunas se pueden clasificar en dos categorías:

Este programa engloba a todos los profesionales que realizan su trabajo en el ámbito de la atención sanitaria y, a nivel general, «los Servicios de Prevención o de Salud Laboral de los centros sanitarios son los encargados de organizar y llevar a cabo la vacunación de los trabajadores sanitarios, en coordinación con el programa de vigilancia y control de infecciones relacionadas con la asistencia sanitaria», detalla el documento.

En primer lugar, Sanidad aconseja la vacunación frente a la triple vírica, esto es, sarampión, rubeola y parotiditis al ser enfermedades muy contagiosas y el personal sanitario es más susceptible de padecerlas. También se recomienda la vacunación sistemática frente a difteria, tétanos y tosferina. De hecho, «las personas que comiencen a trabajar en un centro sanitario deben haber recibido al menos cinco dosis de vacuna frente a tétanos y difteria con anterioridad».

Por otro lado, los trabajadores sanitarios tienen una mayor probabilidad de infectarse por el virus de la hepatitis B que el resto de la población «durante su actividad a través de exposiciones accidentales, sea por vía percutánea (pinchazos o cortes, como por salpicaduras con instrumental contaminado con sangre», indica el documento de Sanidad. Por eso es realmente importante la vacunación contra esta enfermedad, al igual que contra la varicela, que también puede ocurrir en el entorno sanitario.

Por último, la vacunación contra la gripe ha demostrado ser una estrategia eficaz para proteger al personal sanitario y para evitar el contagio a pacientes. Además, se debe tener en cuenta que estos profesionales son esenciales en tiempos de epidemias estacionales como la gripe asociadas a un incremento de hospitalizaciones y mortalidad.

El Ministerio de Sanidad recoge en este documento las vacunas que deben ser administradas dependiendo del nivel de riesgo de exposición, del área de trabajo o si existen factores de riesgo asociados. Así, estas son las indicadas: