Qué es un placebo y cómo se usa en investigación

Cuando se está creando un nuevo medicamento, los investigadores llevan a cabo una serie de ensayos clínicos, en los cuales se utiliza lo que se conoce como placebo.

El placebo no es más que una sustancia que no tiene ningún tipo de actividad farmacológica, pero que se usa para hacer creer al paciente que la ingiere que es un medicamento realmente efectivo para cierta patología.

La ingesta del placebo puede tener en el paciente un efecto terapéutico, caso en el que la acción curativa o la mejoría que se da en el paciente se conoce como efecto placebo.

El placebo se usa como tratamiento cuando no hay un medicamento eficaz y cuando se considera que este va a ser útil para el desarrollo de una psicoterapia, tal y como explican desde Sanitas.

Hay que tener en cuenta que el placebo no cura la enfermedad real, sino que sirve solamente para aliviar síntomas superficiales. De hecho, es muy útil en el tratamiento de pacientes hipocondríacos, en los que es muy frecuente que no exista una patología real y sí un problema psicológico.

Uno de los usos más frecuentes del placebo se da en los ensayos clínicos de nuevos medicamentos. El Instituto Nacional del Cáncer define el placebo como la sustancia inactiva que tiene la misma apariencia y se administra de la misma forma que el medicamento activo que se está probando, de modo que los efectos del medicamento activo se comparan con los efectos del placebo.

De hecho, es así como se usa el placebo en una investigación. Durante el ensayo clínico, a una parte de los pacientes se les da el medicamento que se está probando y, a otra parte, el placebo, ambos con la misma apariencia y la misma forma de administrarse.

Ni los médicos ni los pacientes saben realmente cuál está tomando cada paciente, de modo que, al finalizar el ensayo, se comparan los resultados obtenidos y se establece si el medicamento tiene una eficacia superior al placebo. Con ello, se determina si debe continuar la investigación o no.