Causas y consecuencias del déficit de ácido fólico

A menudo relacionamos el ácido fólico con el embarazo, una vitamina que aconsejan tomar a las mujeres embarazadas durante los primeros meses de gestación e incluso desde el momento que deciden quedarse embarazadas para prevenir algunas malformaciones fetales. Sin embargo, el ácido fólico -o vitamina B9- es importante en todas las etapas de la vida y su déficit puede provocar importantes problemas de salud.

La vitamina B9 es una vitamina esencial, es decir, que el ser humano tiene que conseguir a través de la dieta porque no puede sintetizarla por sí mismo. Podemos encontrarla en forma de folatos -tal y como está presente en los alimentos- o como ácido fólico, una variante del folato sintetizada que se encuentra en alimentos fortificados y suplementos.

Sus funciones más importantes en el organismo son:

•Ayudar en el crecimiento de los tejidos y en el trabajo celular. Es decir, a la creación y mantenimiento de células nuevas, indispensable en la infancia y durante la gestación.

•Junto con la vitamina B12 y la vitamina C ayuda a descomponer, utilizar y crear nuevas proteínas.

•Colabora en la formación de los glóbulos rojos, por lo que ayuda a prevenir la anemia.

•Es necesaria para la replicación del ADN, el pilar fundamental del cuerpo humano, que transporta información genética, por eso es de vital importancia durante el embarazo para prevenir malformaciones congénitas.

Dada la importancia de las funciones que desarrolla en el organismo, sobre todo durante el crecimiento, su déficit puede tener graves consecuencias para la salud.

•Su déficit en el embarazo puede provocar malformaciones congénitas el feto, como los defectos de cierre del tubo neural, defectos congénitos medulares y cerebrales, espina bífida… Así como un mayor riesgo de padecer enfermedades como la diabetes o trastornos del lenguaje o TEA. Durante la gestación también puede provocar desprendimiento de placenta o aborto espontáneo.

•Alteraciones hematológicas, que pueden derivar en alternaciones de la mucosa, depresiones, más riesgo de enfermedades cardiovasculares…

•Dificultades en la síntesis y la división celular, que afectan principalmente a la médula ósea, donde se forman las células sanguíneas.

•Alteraciones en el sistema nervioso.

•Anemia por deficiencia de folato, que consiste en una disminución de la cantidad de glóbulos rojos en la sangre.

•Retrasos en el crecimiento.

En los síntomas más comunes de la falta de folatos son irritabilidad -u otras alteraciones del estado de ánimo-, insomnio, deterioro cognitivo, fatiga, diarrea, depresión, úlceras bucales o pépticas, taquicardias, hinchazón de la lengua o encanecimiento del cabello.

Aunque el ácido fólico es una vitamina que podemos conseguir fácilmente a través de la dieta y el requerimiento no es muy grande -entre 400 a 800 microgramos diarios en mujeres embarazadas-, se calcula que un 20% de los adolescentes en Europa podrán tener déficit de esta vitamina y gran parte de la población anciana esté en riesgo de padecerla. Las causas, según apunta la plataforma online de análisis de sangre Melio, son principalmente las siguientes:

1. Una dieta pobre en folatos, que encuentran especialmente en verduras de hoja verde. El folato está presente en alimentos como las verduras de hoja verde, huevos, leche, hígado y frutas cítricas.

2. Baja absorción de los nutrientes. Aunque haya una ingesta adecuada, problemas en el intestino delgado -donde se absorbe el ácido fólico- puede provocar déficit. Estos problemas pueden ser celiaquía, síndrome del intestino corto, cirugías de derivación gástrica o enfermedades inflamatorias intestinales.

3. Consumo de algunos fármacos que inhiben la absorción y utilización del folato, como el metotrexato, fenitoína, sulfasalazina o trimetoprima, que encontramos sobre todo en antibióticos y antiepilépticos.

4. Déficit de vitamina B12. Los niveles de vitamina B9 tienen que analizarse siempre junto a la vitamina B12, pues el metabolismo de ambas está muy interrelacionado, ya que la B12 es un cofactor esencial para el procesamiento del folato. Es por eso que las circunstancias que causan déficit de B12 la producen también de B9. Estas pueden ser el alcoholismo, embarazo, anemias hemolíticas o tratamientos de diálisis.

5. Deficiencia genética de la enzima MTHFR. Esta deficiencia provoca que el ácido fólico no pueda ser usado para disminuir la homocisteína, una sustancia que aumenta el riesgo de enfermedades tromboembólicas y preclampsia y abortos durante el embarazo. Se cree que casi la mitad de los españoles presenta una deficiencia MTHFR.

Para evitar el déficit de ácido fólico basta con alimentarse de manera equilibrada e incluir abundantes frutas verduras en la dieta. Algunos alimentos ricos en vitamina B9 son:

•Vegetales de hoja verde, como las espinacas, coles, lechugas….

•Legumbres

•Frutos secos, como cacahuetes o nueces.

•Cereales integrales, como la avena

•Huevos.

•Algunas frutas como melón, plátanos o los cítricos.

Solo en caso de que lo recomiende un médico, debido al embarazo, enfermedades intestinales, etc. será necesario complementar la dieta con suplementos o alimentos fortificados.

Aunque es raro, un exceso de ácido fólico también puede ser peligroso para la salud.