Cadenas y cintas para colgar la mascarilla del cuello: «Tenemos que tener muy claro que una mascarilla no es un complemento de moda»

La mascarilla se ha convertido en un elemento indispensable en nuestra rutina diaria para frenar la transmisión del coronavirus, para proteger y para protegernos. De hecho, su uso es obligatorio en todos los espacios cerrados y al aíre libre, aunque se pueda garantizar la distancia física de seguridad.

En este sentido, hay que ser conscientes de que en el momento en el que nos la ponemos «ya es un elemento contaminado», por lo que «hay que manipularla correctamente, lavarse las manos antes, cuando nos la vamos a quitar y guardarlas adecuadamente», destaca a 20minutos Rosalía Gozalo, vocal de Dermofarmacia y Productos Sanitarios del Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM).

A la hora de retirarla para comer o al llegar a casa se pueden cometer errores que favorezcan aún más su contaminación. Para tratar de evitar que esto ocurra, han ido surgiendo distintos accesorios para guardarlas como porta mascarillas, cajas o bolsas de tela.

La última tendencia que se ha popularizado en redes sociales son unas cadenas o cintas similares a las que se utilizan para colgar las gafas. No obstante, ¿es seguro este complemento? ¿Se aconseja su uso?

En primer lugar, «la gente tiene que entender que estamos ante un problema de salud pública y que tenemos que ser muy responsables sobre qué utilizamos y cómo utilizamos», subraya Rosalía Gozalo. Al igual que se recomienda utilizar mascarillas que estén homologadas, «tenemos que tener muy claro que una mascarilla no es un complemento de moda, no es un collar o un pañuelo».

De esta manera, la experta recuerda que es un «elemento contaminado y una vía de transmisión», por lo que «una vez que me la quito la tengo que guardar en un sitio seguro que no sea un foco de contaminación».

Las autoridades sanitarias subrayan que es preferible mantener la mascarilla puesta todo el tiempo posible, lavarse las manos cada vez que se manipule, se ponga o se quite, no tocar la parte frontal e interior al retirarla y desecharla si está húmeda o deteriorada. Por otro lado, aconsejan conservarla en un sobre, en una bolsa o en un recipiente ventilado que no entre en contacto con ningún objeto o superficie.

Uno de los principales problemas de este tipo de cuerdas o cadenas, además de no ser higiénicas, es que «hacen que la mascarilla quede como si fuera un péndulo y roce con todo lo que tiene a su alcance», añade Rosalía Gozalo. Por esta razón, insiste en que es vital «que se nos grabe en la mente» que lo más importante «es evitar el contacto de ese elemento contaminado».

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