Nobel de broma a los líderes políticos por mostrar que influyen más sobre la vida y la muerte que los médicos

Cada año, en el Teatro Sanders de la Universidad de Harvard se festeja el espíritu más gamberro de la ciencia: los premios Ig Nobel, la parodia de los galardones de la Academia Sueca. Una ceremonia que reconoce los estudios más graciosos o peculiares de la ciencia mundial, en los que España recibe muchos más premios que en los Nobel de verdad. La presente edición de los galardones, la 30ª, no se ha celebrado en el Sanders, sino por videoconferencia, por un motivo obvio: la pandemia de covid. Una pandemia que está muy presente en el palmarés de estos premios, que siempre sueltan una patada en la espinilla de los poderosos, como cuando le dieron el Ig Nobel de Química a Volkswagen “por resolver el problema del exceso de emisiones de los automóviles” con el trucaje de sus vehículos.

Este año, los Ig Nobel han creado la categoría de Educación en Medicina para premiar a nueve líderes políticos que no han sabido combatir al coronavirus «por utilizar la pandemia viral Covid-19 para enseñar al mundo que los políticos pueden tener un efecto más inmediato sobre la vida y la muerte que los científicos y los médicos”. Jair Bolsonaro de Brasil, Boris Johnson del Reino Unido, Narendra Modi de India, Andrés Manuel López Obrador de México, Alexander Lukashenko de Bielorrusia, Donald Trump de Estados Unidos, Recep Tayyip Erdogan de Turquía, Vladimir Putin de Rusia y Gurbanguly Berdimuhamedow de Turkmenistán son los agraciados. Lukashenko, que llegó a decir que las saunas y el vodka curarían la covid mientras se negaba a tomar medidas, tiene el honor de tener ya dos Ig Nobel en su nombre. El primero lo recibió en el año 2013, cuando le otorgaron el de la Paz por ilegalizar aplaudir en público, que se consideraba una forma disimulada de criticarlo, lo que provocó detenciones de gente que aplaudía.

Además, los premios también han festejado investigaciones tan aparentemente ridículas como la aracnofobia de los entomólogos o la misofonía, el malestar producido por escuchar a otras personas haciendo ruidos mientras mastican o la inutilidad de los cuchillos hechos con heces humanas congeladas. Pero ojo: como dicen en su lema los Ig Nobel, son los premios de la ciencia que “primero hacer reír, pero luego pensar”.

Estos son los galardones de esta trigésima edición, desglosados por categorías:

  • Ig Nobel de Acústica. Al grupo de científicos que hicieron vocalizar a una hembra de cocodrilo dentro de una cámara de helio, para estudiar las propiedades de su voz. (Referencia)
  • Ig Nobel de Psicología. A una pareja de investigadores por desarrollar un método que ayuda a identificar a los narcisistas examinando sus cejas. (Referencia)
  • Ig Nobel de la Paz. A los gobiernos de India y Pakistán, por hacer que sus diplomáticos llamaran subrepticiamente al timbre de los otros en medio de la noche, para después salir corriendo antes de que nadie tuviera ocasión de abrir la puerta. (Referencia)
  • Ig Nobel de Física. A los científicos que estudiaron experimentalmente lo que le pasa a la forma de las lombrices cuando se las hace vibrar a altas frecuencias. Los investigadores lo probaron con cuatro especies distintas de lombriz. (Referencia)
  • Ig Nobel de Economía. Al equipo de economistas que intentó cuantificar la relación entre la igualdad de ingresos de los países y la cantidad de besos que se dan en la boca de media en esos países. Según su estudio, “la desigualdad de ingresos se relacionó positivamente con la frecuencia de los besos, lo que sugiere que las personas en áreas de mayor desigualdad besan a su pareja con más frecuencia”. (Referencia)
  • Ig Nobel de Materiales. Este premio se otorga a un equipo científico que demostró que los cuchillos construidos con heces humanas congeladas no funcionan bien. La idea era probar si era cierto que los inuits eran capaces de usar de este modo sus heces para cortar la carne. El sujeto que produjo la materia fecal para su congelación, uno de los antropólogos que firma el estudio, había comido una “dieta ártica” durante ocho días para que su excremento tuviera una consistencia realista. (Referencia)
  • Ig Nobel de Gestión. Se concede este premio a cinco sicarios chinos: Xi Guang-An, Mo Tian-Xiang, Yang Kang-Sheng, Yang Guang-Sheng y Ling Xian Si. El reconocimiento lo reciben por gestionar el encargo de matar a alguien de la siguiente manera: tras aceptar el trabajo, Xi Guang-An subcontrató el encargo a Mo Tian-Xiang, que a su vez se lo encargó a Yang Kang-Sheng, quien a su vez hizo lo propio con Yang Guang-Sheng, que también lo subcontrató a Ling Xian-Si. Cada sicario recibía un porcentaje menor de la tarifa, y finalmente nadie cometió el asesinato.
  • Ig Nobel de Entomología. Al investigador Richard Vetter, por recoger pruebas de que muchos entomólogos (científicos que estudian insectos) tienen miedo de las arañas (que no son insectos). El estudio de Vetter tiene el ocurrente título de “Entomólogos aracnofóbicos: cuando dos patas más marcan una gran diferencia”, porque los insectos tienes tres pares de patas y las arañas cuatro. (Referencia)
  • Ig Nobel de Medicina. A los científicos holandeses que diagnosticaron por primera vez una condición médica largamente ignorada: la misofonía, el malestar producido por escuchar a otras personas haciendo ruidos mientras mastican. (Referencia)
  • Ig Nobel de Educación en Medicina. Para Jair Bolsonaro de Brasil, Boris Johnson del Reino Unido, Narendra Modi de India, Andrés Manuel López Obrador de México, Alexander Lukashenko de Bielorrusia, Donald Trump de Estados Unidos, Recep Tayyip Erdogan de Turquía, Vladimir Putin de Rusia y Gurbanguly Berdimuhamedow de Turkmenistán, “por utilizar la pandemia viral Covid-19 para enseñar al mundo que los políticos pueden tener un efecto más inmediato sobre la vida y la muerte que los científicos y los médicos”.

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