Los sanitarios de los centros de salud, desesperados: «No es que no queramos coger el teléfono, es que es imposible»

«No damos abasto. Tenemos una lista de resultados de PCR citadas de 70; las consultas por teléfono, más la tuya presencial, más pruebas PCR, analíticas y, además, consultas a domicilio». Cristina pone voz a la desesperación que viven estos días los centros de salud de Madrid. Ella es enfermera del ambulatorio de Orcasitas, «uno de los peores» en estos momentos en gran parte por encontrarse en una de las zonas con más contagios de la capital, el distrito de Usera.

Este ha sido uno de los más afectados a lo largo de la pandemia, manteniendo siempre una de las tasas más altas de incidencia. Con un total de 5.747 casos confirmados, presenta una tasa de incidencia acumulada total de 4.112,61 por 10.000 habitantes.

Cristina asegura que el mes de julio fue tranquilo pero ya en agosto empezaron a notar que la situación empezaba a ponerse fea hasta llegar a la saturación actual. Al aumento de consultas y PCR se suman las bajas del personal sanitario, las cuarentenas por contagios -posibles o confirmados- y las vacaciones. En Enfermería todavía pueden organizarse, pero no en Medicina, donde ha perdido la cuenta de los compañeros que faltan entre los turnos de mañana y tarde y que no han sido reemplazados. «Ahí es donde tenemos la máxima saturación. Son muchos pacientes y muy pocos médicos. Pueden tener 50 llamadas por minuto«.

Según esta enfermera, el personal no está siendo sustituido «porque no hay médicos» y de los refuerzos prometidos por la Comunidad de Madrid solo llegó una persona a Orcasitas. «Con una persona más no hacemos nada. No nos soluciona ni el turno de mañana ni el de tarde», lamenta.

Eso supone no solo una mayor carga de trabajo para los profesionales, sino una serie problemas añadidos porque son ellos los que están de cara al público, atendiendo a veces incluso a las puertas del centro, lo que conlleva enfrentamientos con los pacientes que no entienden la situación. «Tenemos discusiones todos los días», admite Cristina. «Ahora no se puede entrar en los centros de salud salvo que la cita lo requiera y si se entra, solo puede hacerlo el paciente, sin acompañante, y vienen parejas de señores mayores que quieren entrar juntos y les cuesta mucho».

Entre los no tan mayores también hay encontronazos, ya que las quejas entre los pacientes también son diarias. Porque no consiguen una cita hasta una semana después, por las colas, por la atención fuera del centro o porque no les cogen el teléfono. «Me gustaría que supieran que si no cogemos el teléfono no es porque no queramos, sino que es imposible». Es una disculpa que no corresponde pedir a los profesionales, pero que piden en muchos de los ambulatorios madrileños para pedir comprensión a los pacientes porque no llegan a más. «Psicológicamente se está notando, hay gente que está de baja y gente la va a pedir», lamenta.

A sus tareas habituales, ahora tienen nuevas añadidas, porque los enfermeros se han convertido, además, en rastreadores. Ellos citan a los vecinos para realizar las PCR, unas 50 por turno y, además, se encargan de buscar a los contactos cercanos de los positivos y citarles si pertenecen a su centro de salud. «Como no hay rastreadores, lo hacemos nosotros».

Eso sí, al ritmo que pueden. Las citas para PCR están tardando en su ambulatorio una media de 3 días a no ser que sea un caso aparentemente grave, mientras que los resultados están tardando otros 3 o 4 días cuando lo normal es tenerlos en 24 o 48 horas.

Cristina desconoce «qué pasó finalmente con los rastreadores». Lo único que sabe es que no hay. Eso y el refuerzo prometido por Ayuso y que no ha llegado, o al menos no lo esperado, son los principales fallos, a su juicio, que han derivado en esta situación. «Eso está fallando, yo creo que pensaban que no iba a haber un repunte y ya lo tenemos aquí, y a cualquier sitio donde llamas no hay médicos».

Las organizaciones sindicales con presencia en la Mesa Sectorial de Sanidad -Satse, CCOO, Amyts, CSIT Unión Profesional y UGT- han convocado nuevas movilizaciones en Madrid el próximo lunes, 21 de septiembre, al considerar que «el Gobierno de la Comunidad de Madrid «ha dado la espalda a los profesionales de la sanidad pública madrileña, les ha ignorado, y ha desatendido sus necesidades y propuestas».

Denuncian que el Gobierno de Ayuso «ha puesto al límite la salud pública de la ciudadanía en la región» y que «esta mala gestión política», ha colocado a la comunidad «en una situación sanitaria ‘alarmante’ y en una de las más virulentas segundas oleadas de España y de Europa».