Cómo identificar los vértigos: tipos y pruebas que ayudarán a saber qué nos pasa

Una de cada cinco personas sufre algún episodio de vértigo o de mareo a lo largo de su vida, según la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello (SEORL-CCC). El vértigo no es una enfermedad, sino un síntoma.

La Bárány Society llegó a un consenso en 2009 para definir el vértigo y lo determinó como «la sensación de movimiento propio cuando ese movimiento propio no está ocurriendo».

El vértigo se da cuando el paciente tiene la sensación de que el entorno se mueve en relación al sujeto o viceversa. Desde la SEORL-CCC, indican la importancia de diferenciar un vértigo de síntomas como la inestabilidad o el mareo.

Con diferencia, la causa más frecuente de vértigo es el vértigo posicional paroxístico benigno, es decir, un vértigo fugaz, de corta duración, que son provocados. La segunda causa más frecuente de vértigo recurrente es la migraña vestibular.

Los vertigos pueden ser de dos tipos: periféricos y centrales. El primero de ellos se origina en el oído interno y, el segundo, en el sistema nervioso central.

Para diagnosticar los vértigos se pueden realizar diferentes pruebas, tal y como indican desde Quirón Salud. Antes de realizar esas pruebas, se realiza un interrogatorio completo y se presta especial atención a cómo influye el vértigo en la actividad diaria.

Después, se realiza una minuciosa exploración otorrinolaringológica, es decir, de oídos, fosas nasales, boca y garganta. Una vez hecho esto, se pueden realizar dos pruebas: una exploración neurológica o una audiometría o estudio de la función auditiva. En caso de ser necesario, se puede proceder a una exploración específica del aparato del equilibrio localizado en el oído, llamada Prueba Vestibular Computerizada Completa o una Resonancia Magnética Nuclear o un TAC del oído y el cerebro.

Entre los síntomas que puede presentar una persona y que pueden indicar que necesita alguna de estas pruebas para comprobar si padece vértigos se encuentran los mareos, sensación de movimientos cuando se está parado, pérdida del equilibrio al caminar, tambalearse al caminar, zumbido en los oídos , visión borrosa o confusión.