Diferencias entre fecha de caducidad y consumo preferente: ¿qué puedo comer cuando se pasa la fecha?

¿Se pueden consumir los alimentos una vez pasada la fecha de caducidad? ¿Qué quiere decir la indicación de consumo preferente? Existen ciertas dudas entre los consumidores a la hora de conservar los productos de alimentación, sobre todo por el desperdicio de alimentos, un problema de gran magnitud a nivel global.

Un tercio de la producción mundial de alimentos acaba en contenedores de basura, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y uno de los objetivos de la Comisión Europea para el año 2030 es disminuir en un 50% dicho desperdicio.

Teniendo en cuenta estos datos, es de vital importancia saber que «la fecha de caducidad se utiliza en productos frescos como carnes y pescados con los que nos podemos intoxicar si los consumimos pasada la fecha, ya que tienen riesgos microbiológicos», destaca la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU). De esta manera, estos productos considerados como perecederos no deberían consumirse una vez pasada esta fecha.

Sin embargo, si en el producto se indica una fecha de consumo preferente «podemos ser más flexibles». ¿Qué quiere decir esto? Si pasa esta fecha, los alimentos pueden haber perdido calidad y parte de sus propiedades, pero no suponen un riesgo sanitario si se consumen.

Según la OCU, no comprender bien esta diferenciación «nos puede llevar a arriesgarnos a tomar alimentos en mal estado» y a «tirar a la basura alimentos que todavía son comestibles».

La mayoría de productos, sobre todo los envasados y las conservas, presentan una fecha de consumo preferente. En cualquier caso, «en la etiqueta se debe indicar» este dato. Si se trata de carnes o pescados, la mejor opción si no se van a consumir antes de la fecha de caducidad es congelarlos.

Por otra parte, si se pasa la fecha de consumo preferente, «ya no se asegura que el producto esté en óptimas condiciones» y puede presentar sabores o aromas diferentes. La OCU recomienda comprobar su estado y «si tiene sabor u olor raro, hay crecimientos de moho o está cortado, es mejor descartarlo».

A nivel general, cualquier persona puede ingerir un alimento si ha pasado la fecha de consumo preferente, «hay casos en los que hay que ser más precavido, sobre todo las mujeres embarazadas, niños pequeños, ancianos y personas inmunodeprimidas».