Higiene íntima y limpieza vaginal: estos son los riesgos de utilizar Listerine u otro enjuague bucal

Las redes sociales se han llenado este martes de críticas hacia el ginecólogo Roberto Valbuena al recomendar la realización de duchas vaginales con Listerine para mantener una correcta higiene íntima. La polémica no tardó en hacerse viral e incluso se ha convertido en trending topic en Twitter.

Ante la pregunta en Instagram de una de sus seguidoras sobre sexo oral, el doctor respondía lo siguiente: «Dúchense antes si pueden (…) tenía una exnovia que se hacía duchas vaginales con una perita con agua y Listerine al bañarse».

Aunque poco después se ha disculpado a través de un vídeo en la misma red social, multitud de profesionales sanitarios han respondido alertando sobre los peligros que puede suponer esta práctica.

Aplicar enjuagues bucales sobre la zona genital supone un riesgo real para la salud ya que no son productos adecuados para esta zona del cuerpo. Tal y como apunta María Enríquez, enfermera del Consejo General de Enfermería (CGE), en un artículo publicado a raíz de la polémica, «los enjuagues bucales como el Listerine cuentan con un PH básico para evitar la desmineralización de los dientes».

En este sentido, «tenemos que tener en cuenta que el PH de la vagina durante la edad fértil es distinto, mucho más ácido, por lo que los productos para uso oral no son adecuados», añade.

De esta manera, no se recomienda realizar una limpieza interna de la vagina ya que «es perjudicial para la flora bacteriana», resalta Gloria Boal, vocal matrona del Consejo General de Enfermería. Para una correcta higiene íntima debemos limpiar únicamente la vulva. Además, en el caso de que haya infección, «tampoco es recomendable la limpieza, sino tratarla con el medicamento adecuado».

Desde el Consejo General de Enfermería advierten de que este tipo de polémicas pueden suponer graves riesgos y destacan «la importancia de buscar fuentes fiables de información». La principal recomendación para mantener una higiene íntima adecuada es «lavarse todos los días de forma externa con agua y jabón» y si se notan picores «es mejor utilizar solo agua», destaca la matrona Carla Quintana.

De hecho, los profesionales sanitarios no recomiendan las duchas vaginales porque reducen la acidez de la vagina y pueden dar lugar a un desequilibrio con la flora vaginal que origine infecciones por microorganismos como hongos u otras bacterias. Para el sexo oral, Carla Quintana recomienda «lavarse justo antes del acto y sobre todo después, para evitar infecciones».