Más hospitales se suman a la prohibición de las mascarillas de tela: ¿son seguras? ¿en qué situaciones pueden utilizarse?

Primero fueron los hospitales y centros sanitarios de Guipúzcoa y ahora se ha sumado el Hospital General de Valencia. A ellos no se puede acceder ya con una mascarilla de tela y en el propio centro se proporcionará de una mascarilla quirúrgica a todos los pacientes y acompañantes que necesiten acceden a los hospitales para ser atendidos.

Después de que muchas comunidades prohibieran las mascarillas ‘egoístas’ de válvula, ahora se cuestiona la fiabilidad de las mascarillas de tela, por su homologación y por su eficacia real contra la Covid. Según la OMS, en un documento elaborado en junio de 2020, «cuando hay una escasez grave de mascarillas médicas, las caretas pueden ser una buena opción. El uso de mascarillas higiénicas (también denominadas mascarillas de tela en este

documento) no se considera una opción de las mascarillas médicas para proteger a los trabajadores de salud en estas circunstancias, lo que obedece a los pocos datos probatorios que se conocen».

Y añaden: «En una investigación sobre el uso de mascarillas de tela en un establecimiento de atención de salud se observó que los trabajadores de salud que las empleaban presentaban un riesgo mayor de padecer un síndrome gripal por comparación con quienes usaban mascarillas médicas«.

Por esta razón son ya varias comunidades las que están comenzando a prohibir el uso de mascarillas de tela, muchas veces caseras, en los centros sanitarios.

Esta medida llega casi al mismo tiempo de que un grupo de científicos haya encontrado «evidencia abrumadora» de la transmisión aérea del SARS-CoV-2 a través de aerosoles que se sostienen en el aire e incluso se trasladan a más de dos metros de distancia en espacios cerrados y mal ventilados. Una conclusión que los investigadores sugieren como posible explicación a los eventos en los que se contagia mucha gente a la vez.

Desde la Asociación de Empresarios Textiles de la Comunidad Valenciana (ATEVAL) y el Instituto Tecnológico Textil (AITEX) han defendido que «es necesario realizar las oportunas precisiones para no confundir a la opinión pública y a los consumidores» y consideran que «algunos agentes del sistema sanitario no pueden ser prescriptores en contra de las normativas vigentes nacionales y europeas, aceptadas por las autoridades públicas sanitarias«.

Por ello, han recordado que el Ministerio de Sanidad contempla que todas las mascarillas han de estar homologadas y que, en el caso de las higiénicas reutilizables (de tela), independientemente del tejido, han de cumplir las normas UNE 0065:2020 y UNE-CWA 17553:2020.

«La mayoría de las mascarillas higiénicas reutilizables están fabricadas con diferentes composiciones de tejido, que pueden estar estampadas o ser de varios colores, pero si estas se han fabricado cumpliendo con los estándares establecidos y han sido homologadas después por un laboratorio reconocido que haya analizado el cumplimiento de los requisitos de funcionamiento, establecidos en las normas anteriormente citadas, estas mascarillas son perfectamente utilizables con garantías», han expuesto en un comunicado conjunto.

Asimismo, prosiguen, «las mascarillas higiénicas reutilizables de tejidos, testadas bajo la norma UNE 0065:2020 se denominan reutilizables porque han demostrado que mantienen su eficacia después de ser sometidas a varios ciclos de lavado, según las especificaciones de lavado establecidas por el Ministerio de Sanidad para la eliminación del virus. Por ello su uso es una opción para considerar medioambientalmente sostenible y económicamente viable para los consumidores».

Con todo, aclaran que la mascarilla a utilizar ha de ser diferente según la situación, tal y como establece el Ministerio de Sanidad:

En opinión de la farmacéutica Marián García, «es cierto que hay muchas mascarillas de tela que no cumplen la norma UNE 0065:2020, que sería lo deseable. El verdadero problema es que no hay forma humana, cuando lo ves a simple vista, de verificarlo, porque no llevan etiqueta» afirma. Por tanto, considera «razonable» que se pida el cambio en los centros sanitarios «y que se suministre».

No obstante, la televisiva Boticaria García advierte de que «estamos perdiendo de vista que muchas de las quirúrgicas tampoco cumplen la norma -EN14683+AC:2019-, como algunas que se venden en algunos supermercados. Que sea de color azul no la convierte en quirúrgica que cumple la norma y usar estas es tan inefectivo como usar una de tela que no cumple la norma».

«Tampoco sabemos cuánto tiempo se ha llevado puesta», añade, por lo que considera que, al final, «el consumidor tiene difícil hacer buenas elecciones».

García opina que si se quiere garantizar la seguridad frente a la Covid en los centros sanitarios, habría que suministrar una mascarilla quirúrgica «no solo a los que lleven mascarilla de tela, sino también los que porten las quirúrgicas, porque no se puede saber si esta está homologada ni cuánto tiempo se ha utilizado«.

Con todo, la farmacéutica ha pedido «no demonizar las mascarillas de tela» puesto que son «la primera recomendación para las personas sanas«, su uso está respaldado por el Ministerio de Sanidad y son una opción sostenible con el medio ambiente. García apuesta por «que las mascarillas cumplan la norma, sean del tipo que sean» y concluye comparando el tema con las gafas de sol: «¿Dónde te la compras, en un bazar? Pues ya sabes que igual no son las mejores».

No obstante, las mascarillas de tela no son las únicas en el punto de mira. Las FFP2 o KN95, que mucha gente utiliza, dejarán de estar a la venta, aunque podrán seguir utilizándose.

El motivo no es un mal funcionamiento de este tipo de mascarilla, sino que expira la autorización que permitía su venta: la resolución de 23 de abril de 2020 del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo sobre los equipos de protección individual, para la comercialización de equipos de protección con un nivel adecuado de seguridad según los requisitos marcados por los reglamentos de la UE, aunque no se hubieran efectuado completamente los procedimientos de evaluación.