Vacuna contra el virus de la gripe: ¿de qué está compuesta?

La temporada de la gripe de este año preocupa en gran medida a las autoridades sanitarias ya que su máxima incidencia se detecta en los meses de otoño e invierno, por lo que va a coincidir en el tiempo con la pandemia del SARS-CoV-2. Por ello, el Gobierno central ha adelantado la campaña de vacunación contra el virus de la gripe a la primera quincena de octubre con el objetivo de evitar una sobrecarga asistencial y una colapsación en los centros sanitarios.

Esta enfermedad infecciosa aguda afecta a las vías respiratorias y el virus que la origina presenta una alta capacidad de transmisión entre personas, al igual que sucede con el nuevo coronavirus.

Se trata de un importante problema de salud pública, por lo que se ha comenzado a administrar la vacuna al personal sanitario y sociosanitario, y a la población institucionalizada.

La sintomatología es similar a la de la Covid-19 y suele comenzar de forma repentina con fiebre, dolor de cabeza y de garganta, tos seca, pérdida de apetito, congestión nasal o dolores musculares.

Sin embargo, en un porcentaje de la población, sobre todo en grupos de riesgo, pueden surgir complicaciones como neumonías, otitis o bronquitis, así como un empeoramiento de patologías previas.

La vacunación es la herramienta más eficaz para prevenir esta enfermedad y sus posibles complicaciones. Según datos del Ministerio de Sanidad, en la temporada previa evitó el 26% de las hospitalizaciones, el 40% de los ingresos en unidades de cuidados intensivos y el 37% de los fallecimientos en personas mayores de 65 años.

A nivel general, las vacunas son preparaciones compuestas por patógenos inactivos, atenuados o derivados que generan inmunidad mediante la producción de anticuerpos frente a una enfermedad concreta.

La vacuna antigripal para esta temporada está compuesta por tres o cuatro tipos de virus de la gripe, dos de tipo A y uno o dos de tipo B, que se seleccionan «en función de la probabilidad de circular en cada temporada epidémica», subraya el Ministerio de Sanidad. De esta manera, la Organización Mundial de la Salud (OMS) publica cada año las estimaciones con los virus que probablemente circulen durante el invierno y las indicaciones sobre el contenido de las vacunas.

La gran parte de las vacunas que se comercializan contra la gripe se desarollan a partir de virus cultivados en huevos embrionados de gallina que «posteriormente son inactivados y fraccionados». Para la temporada 2020-2021 las vacunas que se administrarán en España son de virus inactivados, por lo que no pueden causar la enfermedad.