Cómo superar una infidelidad

Las preocupaciones económicas, los problemas de salud y los desencuentros sobre la educación de los hijos pueden tensar una relación pero la infidelidad mina las bases de la pareja.

La infidelidad no es una situación fácil de definir ya que varía entre parejas e incluso entre compañeros en una relación: ¿Se considera una conexión emocional sin intimidad física una infidelidad? ¿y en el caso de relaciones vía Internet?

Algunos de los factores que intervienen en la infidelidad son problemas individuales como una baja autoestima, alcoholismo o la adicción al sexo pero otros forman parte del matrimonio o la pareja y se han construido a lo largo de los años de la relación.

El descubrimiento inicial de un romance suele desencadenar emociones fuertes para ambas partes, sorpresa, rabia, deseos de venganza, culpa, depresión, vergüenza y remordimiento. En estos casos es importante actuar con cautela y con las siguientes recomendaciones:

Recuperarse de una infidelidad es un proceso largo y difícil, sin embargo, es posible que un matrimonio sobreviva, e incluso que mejore, después de una infidelidad.

Los sentimientos no se imponen y las personas no nos pertenecen, por mucho que tengamos o hayamos tenido una relación durante años. El rencor no es una solución, es una trampa que te impide salir y superar la situación. Es importante que en esta situación, antes de tomar una decisión, trabajes tu bienestar emocional. Sólo cuando te sientas bien contigo verás con claridad cuál es la mejor opción.

Desde la Clínica Mayo plantean los siguientes pasos para una recuperación más rápida:

Investigadores de la Universidad de Colorado sugieren que superar una ruptura sentimental es tan sencillo como convencerse de que se ha superado. Para ello realizaron un experimento utilizando un placebo que hizo creer a los participantes que estaban tomando un remedio para calmar sus males.

«Solo el hecho de creer que estamos haciendo algo por superarlo puede ayudarnos a hacerlo», explicaba Tor Wager, autor principal del estudio y profesor de psicología y neurociencia de la Universidad de Colorado. Los placebos suelen ser remedios efectivos en otros ámbitos de la medicina y se utilizan en multitud de casos en los que se trata de calmar fuerte dolores físicos. Todo está en creer que lo que estamos haciendo conducirá a una pronta solución del problema.

Wager ha estudiado sus efectos durante 15 años y ha llegado a la conclusión de que también son efectivos, clínicamente hablando, cuando se trata de dolor emocional provocado por una ruptura. En el estudio, publicado en el Journal of Neuroscience, el equipo de investigación examinó a un grupo de 40 voluntarios que experimentaron una «ruptura romántica no deseada» en los últimos seis meses. Se pidió a los participantes que trajeran una foto de su ex y una foto de un buen amigo del mismo género a un laboratorio de imágenes cerebrales en el que Wager y sus colegas realizarían exploraciones por resonancia magnética funcional.

Primero, se les mostró a los participantes fotos de su ex y les pidieron que recordaran la ruptura. Acto seguido se les mostraba la imagen del amigo que habían traído. Durante todo este espacio de tiempo, los investigadores administraron dolor físico a través de un estímulo de calor en el antebrazo izquierdo de forma repetida mientras realizaban un seguimiento de la actividad cerebral de los pacientes. La conclusión fue que las regiones activadas durante el dolor físico y emocional eran similares.

En definitiva, el estudio nos ayuda a reconocer que la angustia es real y que junto a las emociones exite un dolor físico real, pero que puede ser aliviado. Wager y sus colegas proponen con su investigación que una de las mejores maneras de superar una ruptura es engañarnos para superarlo. En otras palabras, hacer lo que creemos que nos ayude a mejorar seguramente funcionará