Saludar con el codo, limpiar la compra, desinfectar las suelas,… ¿Aún sigue siendo efectivo contra el coronavirus?

Allá por abril, cuando muy poco se conocía sobre el nuevo coronavirus que llevaba escasamente un mes golpeando con dureza a España, cualquier medida para intentar frenar su expansión parecía poca. En aquel momento, con todo el país obligado a un estricto confinamiento, se hablaba de una serie de consejos higiénicos que el propio Ministerio de Sanidad llegó a recopilar en unas fichas informativas.

Este martes, científicos de varias universidades de EE UU concluían en la revista Science que existe «una evidencia abrumadora» de la transmisión del virus por el aire y de que la inhalación representa una vía principal en la probabilidad de contagios. Con algo más de conocimiento sobre este patógeno, apenas se insiste ya en algunas de aquellas recomendaciones iniciales. ¿Se siguen considerando efectivas contra la Covid?

Limpiar los productos de la compra, desinfectar aquello que se había usado fuera del domicilio, como el móvil o las gafas, y guardar en una caja cerca de la puerta los objetos que no se fuesen a necesitar, como las llaves y la cartera, se convirtieron en otra de las prácticas habituales. Hay quien ha dejado de hacerlo pero también quien sigue llevándolo a cabo como parte de una nueva rutina.

Federico Arribas, secretario de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE), considera que son elementos que pueden ayudar a minimizar la entrada del virus en casa pero apunta que ya de por sí el riesgo es bajo por esa vía y lo valora como un «exceso de celo». «El riesgo cero no existe pero hay estudios que concluyen que la transmisión a través de superficies u objetos se evalúa en un 16%«, remarca.

Meter directamente en la lavadora la ropa con la que se había salido y hacer la colada con agua caliente también pasó a formar parte de la rutina de muchos hogares. Los epidemiólogos indican que lavar las prendas a 60 grados y separadas de las de la familia es una medida que basta adoptar con los contagiados. En esos casos se debe tener igualmente un cuidado especial con los residuos que estos enfermos generen y los utensilios para la comida que utilicen tienen que lavarse preferiblemente en el lavavajillas y sin mezclar con el resto del menaje.

Sobre el calzado, el doctor Arribas sí valora que a lugares como los gimnasios, por los que pasa mucha gente, puede ser aconsejable no entrar con los zapatos de la calle.

Hoy es difícil ver a los ciudadanos con guantes por la calle pero durante las primeras semanas de la pandemia era algo bastante habitual. Su utilización pronto empezó a ser desaconsejada por las autoridades sanitarias pero aun así las dudas entre la población se extendieron en el tiempo.

«La razón por la que no se recomienda su uso para la población general es porque muchas personas, cuando los llevan puestos, se sienten más protegidas y bajan el nivel de alerta. Los guantes en sí mismo protegen pero no se dan cuenta de que al llevarlos lo tocan todo mucho más. Sin ellos vamos con más cuidado», explica Arribas.

Los epidemiólogos reiteran que la clave está en evitar tocar superficies innecesariamente y lavarse bien las manos, principalmente con agua y jabón y si eso no es posible utilizando el gel hidroalcohólico.

Cuando parecía que el choque de codos había llegado para quedarse, la Organización Mundial de la Salud (OMS) pedía hace unos días que se utilicen otras fórmulas de saludo y se ha empezado a poner de moda la mano en el pecho y cierta inclinación de cabeza. «Esto va en la línea de mantener la distancia de seguridad. Si te saludas con el codo no te pones a más de un metro de la otra persona», comenta el secretario de la SEE.

El codo también se convirtió en el punto idóneo sobre el que toser y estornudar. Entre eso y poner la mano sigue siendo preferible lo primero pero lo que es fundamental es no quitarse la mascarilla al hacerlo.

Las mascarillas de tela se han situado en el punto de mira. Estas protecciones han empezado a verse como un complemento de moda y no todos los tejidos son efectivos. «Hay que fijarse en si cumplen todos los requisitos, si tienen un microporo adecuado y si están homologadas, y no siempre es fácil», alerta el doctor Arribas, para quien lo ideal es usar las quirúrgicas. Solo en casos como viajes largos en tren o avión ve necesaria una FFP2.

«Hasta ahora lo hemos tenido fácil porque hacía calor y podíamos estar en espacios exteriores. Ahora llega un periodo complicado porque va a hacer frío y habrá más riesgo de que nos juntemos en sitios cerrados. Hay que ventilar y no meternos en sitios muy pequeños y con mucha gente«, pide el epidemiólogo, quien concluye quien sin mascarilla, higiene de manos y distancia física de muy poco sirve cualquier otra precaución.