Margarita Álvarez: «La felicidad es compatible con momentos difíciles, con la tristeza, con emociones negativas»

En los tiempos tan convulsos que vivimos, la felicidad parece haber quedado apartada. ¿Cómo ser felices cuando todo a nuestro alrededor se derrumba? Margarita Álvarez se ha dedicado durante muchos años a trabajar la felicidad, de hecho, fue durante 4 años Presidenta del Instituto Coca-Cola de la Felicidad.

Actualmente, imparte conferencias por todo el mundo y ha fundado el 1º Congreso Internacional de la Felicidad Online, Working For Happiness, un Congreso en el que varios expertos hablan sobre la felicidad en tiempos de coronavirus y de cómo aprender a vivir en la nueva realidad. Recientemente ha participado en las jornadas Yo No Renuncio, organizadas por el Club de Malasmadres.

Hola Margarita, has sido nombrada por Forbes como una de las 50 Mujeres más Poderosas de España además de haber sido elegida como una de las TOP 100 mujeres más influyentes, ¿cómo te hace sentir esto?

Es raro. Te sientes orgullosa y es cierto que a todos nos gusta sentirnos reconocidos. Pero, al final del día, en ti no ha cambiado nada, eres la misma que antes de estar en esas listas.

Eres fundadora de Working For Happiness, ¿qué es lo que te llevó a fundar el primer congreso internacional online? ¿Cuál fue tu motivación?

Mi motivación fue que, llevando tantos años investigando y trabajando con expertos sobre la felicidad y viendo que en el confinamiento necesitábamos herramientas, para gestionar todo lo que estábamos viviendo me pareció que era muy útil reunir a treinta expertos que trabajan en el campo de la psicología y psiquiatría para aprender a gestionar nuestras emociones. Una forma de ayuda para salir de esta situación. Porque todos, en este momento, hemos perdido algo.

¿Qué es para ti la felicidad? ¿Cómo la definirías?

Esa es la pregunta del millón. Lo que hace más bonito a la felicidad es que es un concepto tan amplio que cada uno la definimos de una manera diferente. Eduardo Punset decía que la felicidad era la ausencia de miedo, Ingrid Bergmand que era tener buena salud y mala memoria… La felicidad es un concepto muy complejo.

¿Se puede ser feliz aún en medio de una pandemia?

Yo creo que se puede ser relativamente feliz. Hay un error que cometemos con la felicidad y es que pensamos que es un estado permanente. Esto no es realista. La felicidad es una cierta satisfacción con la vida, una manera de afrontar las circunstancias que te da una cierta paz interior, una tranquilidad y una satisfacción. Pero luego hay otro error y es que la confundimos con la alegría, estar siempre alegres, estar siempre bien, y la felicidad es compatible con momentos difíciles, con la tristeza, con emociones que llamamos negativas. Esto tiene que ver con la pirámide de Maslow. Para hablar de felicidad tienes que tener cubiertos unos mínimos y esos mínimos ahora mismo se están tambaleando. Pero en situaciones difíciles hay un porcentaje alto que depende de cómo nos tomamos nosotros las cosas.

¿Qué consecuencias psicológicas ha tenido la pandemia para niños y mayores?

Ha sido muy duro. Carmelo Vázquez, que yo trabajé con él, participó en un estudio durante el confinamiento en España y Reino Unido en el que se concluyó que los niños y jóvenes eran los más afectados. Ellos forjan su carácter relacionándose con otros. Los mayores igual. Ha habido un elemento brutal de soledad, un momento de aislamiento en el que nuestra parte social se ha visto cortada de repente. También la gente que ha perdido personas y no ha podido hacer un duelo. Esto es fundamental y es compatible con la felicidad. Entender que, a pesar de esto, la vida sigue y merece la pena.

¿Cómo ser feliz cuando las circunstancias externas me obligan a cerrar mi negocio y el futuro no lo veo muy claro?

Tú no puedes plantearte tu felicidad cuando no tienes tus necesidades básicas cubiertas. Este es el problema que tenemos ahora mismo, tu cerebro se centra en sobrevivir. Además, una de las cosas que afecta más a la felicidad es el desempleo, porque afecta directamente a la autoestima. Por eso en el Congreso hablamos sobre cómo afrontar lo que cada uno en ese momento estaba viviendo para utilizarlo como herramienta. Son situaciones dramáticas y viene un otoño difícil.

Siempre tenemos la idea de buscar la felicidad, pero parece que nunca llegamos a encontrarla, es como una búsqueda que nunca tiene fin. ¿Qué piensas sobre esto?

Yo soy una firme convencida de que la felicidad no se busca porque solo te genera frustración. Yo creo que no es una meta al final del camino sino una manera de recorrerlo. Lo que me gustaría es que la gente entendiera cómo funciona su cerebro y sus emociones. Porque el cerebro juega contigo. Por ejemplo, la incertidumbre genera angustia porque proyectas hacia el futuro. Tu cerebro ha decidido inventar lo que va a pasar dentro de tres meses o un año y pocas veces lo inventa en positivo porque la incertidumbre no le gusta nada a tu cerebro. Entonces, proyecta en negativo. Esto le resta oportunidades a tu cerebro de que pueda centrarse en lo que puedes hacer hoy.

¿Crees que el papel de los psicólogos es importante?

Pienso sobre todo que desde el colegio, desde el minuto uno, deberíamos tener clases de gestión emocional. Dentro de nuestra formación debería haber un apartado importante de entendernos y conocernos para saber por qué sientes angustia o por qué sientes soledad y para qué sirve esto. A día de hoy, como no nos han enseñado, acudir a profesionales es fantástico. Pero, esto debería cambiar con las nuevas generaciones para que no continúe pasando lo mismo.

¿Crees que la sociedad, nuestra cultura, creencias, televisión, etc… nos abocan a la infelicidad?

Depende. Yo creo que la felicidad ha sido un concepto muy ñoño y la felicidad es un tema tremendamente serio, la estamos banalizando. Creo que estamos en una sociedad en la que nos estamos confundiendo, en la que buscamos la felicidad donde no es y en donde nos fijamos en lo que no tenemos en lugar de en lo que tenemos. Frases como «hay más peces en el mar» o «el dinero no da la felicidad» confunden. Eso no es así. Las circunstancias de la vida hay que afrontarlas, hay algunas difíciles y hay que vivirlas.

¿Hay riesgos en esa búsqueda de la felicidad?

Hay como una tendencia a confundir unas cosas con otras que es curiosa. Cuando hablamos de felicidad y de encontrar lo que te gusta hay muchas veces que te encuentras con personas que te dicen es que he leído esto y como no es lo que quiero tengo que dejarlo y perseguir mis sueños. Pero, muchas de las cosas que tú buscas están en eso que no quieres. Debes definir qué es lo que quieres. Tu jefe puede no gustarte, pero qué hay de lo que haces, de tus compañeros…

Participas en las jornadas de yo no renuncio que desde 20 minutos apoyamos, ¿por qué todavía es tan difícil la conciliación hoy en día? ¿Influye en la felicidad?

Cuando hacíamos encuestas sobre la felicidad en el trabajo en el top tres siempre está la conciliación. Yo soy una firme defensora de que la conciliación hay que defenderla para ellos, para ellas, para quienes tienen hijos y los que no… Las personas necesitan tener vidas equilibradas porque esto repercute en la empresa. Este tema es fundamental y tiene mucho que ver con la escucha. Las organizaciones tienen que escuchar a las personas, no a los empleados. Tenemos que defender la conciliación para absolutamente todo porque beneficia a los resultados de una organización.

Antes de finalizar, ¿nos puedes dar unas claves sobre cómo ser felices?

Hay una primera clave muy importante que es enfocarnos en lo que tenemos y no en lo que no tenemos. Luego hay una segunda que es que disfrutemos de las pequeñas cosas de la vida, los griegos lo llamaban el hedonismo. Disfruta una caña, un café, de que puedes llamar a tu padre y a tu madre… Una tercera es buscarle un sentido a lo que hacemos, dejar huella, impactar en la vida de otras personas. Pueden ser tus hijos, tu pareja, tu equipo, cualquiera… Hay una cuarta que son las relaciones sociales que en esta pandemia ha quedado claro que es importante. Lo primero en lo que pensaban las personas cuando pudiesen salir de casa era ver a los amigos, abrazar a los padres… siempre eran personas. Esto no se nos puede olvidar porque solemos dejarlo de lado.

Ya para terminar ¿qué mensaje le darías a todas las personas a las que esta pandemia les ha hecho olvidarse de lo que es ser feliz?

Pues que depende de a qué le llamemos ser feliz. Que la vida tiene unos momentos más difíciles y otros más fáciles, pero eso es lo que hace que merezca la pena vivirla. Esto es un hecho puntual. Empezar a valorar los motivos por los que hoy podemos ser felices es importante. Hay muchísimas razones para ser feliz y pensar sobre tres cosas buenas que han pasado en un día cada noche puede ser una forma de recordarlo. Damos muchas cosas por descontado. Es un momento difícil para todos, pero también es el momento para sacar lo mejor de nosotros.