Síntomas de la astenia otoñal: ¿cómo podemos adaptarnos al cambio de estación?

Cansancio generalizado, dificultad para concentrarte o falta de apetito… La llegada del otoño puede provocarnos diversos síntomas como consecuencia de la bajada de temperaturas, del cambio horario o de la disminución de horas de luz solar. Es lo que se conoce como astenia otoñal, un estado que padece una parte de la población al comienzo de esta época del año pero que, generalmente, desaparece a los pocos días.

Aunque la gran mayoría de personas suele adaptarse al cambio de estación, «lo cierto es que cada vez más aumenta el número que padece este síndrome otoñal debido a los cambios medioambientales», destacan desde el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM).

¿A qué se debe la astenia otoñal? El principal motivo está relacionado con la melatonina, esto es, la hormona encargada de regular los ciclos del sueño. «Su producción aumenta con la reducción de luz solar y este incremento provoca una bajada de serotonina, conocida como la hormona de la felicidad», añaden.

Por ello, al registrar más niveles de melatonina y menos de serotonina, se alteran los biorritmos y las horas de sueño, lo que provoca en ciertas personas somnolencia, cansancio, tristeza o apatía.

Otros síntomas que pueden aparecer son «irritabilidad, disminución de la líbido e incluso un descenso de las defensas de nuestro cuerpo«. ¿Cuánto pueden durar estos síntomas? A nivel general, suelen durar cerca de 15 días y, como máximo, un mes.

No obstante, si una persona continúa durante un tiempo prolongado con esta sintomatología es aconsejable acudir al médico porque puede deberse a otra patología asociada como anemia, fatiga crónica o hipotiroidismo.

La herramienta fundamental para la astenia otoñal es la prevención. Así, una de las principales recomendaciones es mantener una dieta equilibrada y hábitos saludables. Esta debe incluir alimentos como verduras, frutas y hortalizas para lograr la ingesta diaria recomendada de minerales y vitaminas.

Por otro lado, la higiene del sueño es fundamental para evitar síntomas como el cansancio o la somnolencia derivados del cambio de estación. Se aconseja establecer una rutina diaria, esto es, acostarse y levantarse a la misma hora y dormir, al menos, ocho horas. De esta manera nos adaptaremos a la reducción de horas de luz solar.

El deporte es realmente beneficioso para el organismo y se recomienda practicar ejercicio de forma diaria como rutina para adaptarse a esta época del año, así como tomar el sol al menos 10 minutos cada día para producir la vitamina D recomendada.