Métodos hormonales, naturales, quirúrgicos,… ¿qué alternativas al preservativo tenemos?

Existe una gran diversidad de sistemas de anticoncepción y prevención de enfermedades de transmisión sexual (ETS) diferentes al preservativo que se adaptan a las peculiaridades y singularidades de cada pareja. Generalmente, se pueden clasificar en anticonceptivos de barrera, hormonales, dispositivos intrauterinos, quirúrgicos o de esterilización, e incluso naturales.

Pero, ¿cuáles son las características de cada método? ¿Qué opción es más recomendable en cada situación? El sistema anticonceptivo elegido puede cambiar en las diferentes etapas de la vida y, según Mayo Clinic, influyen diferentes factores como la edad y los antecedentes médicos, los objetivos reproductivos, las relaciones de pareja o los posibles efectos secundarios que puedan tener en la salud.

Uno de los métodos más recomendados por las autoridades sanitarias para prevenir embarazos no deseados y enfermedades de transmisión sexual son los conocidos como métodos de barrera. El más utilizado es el preservativo masculino o condón, que impide el paso de los espermatozoides y previene de infecciones.

También existe la alternativa, aunque menos utilizada, del preservativo femenino. Se trata de una funda similar al condón, pero de mayor tamaño. «Se coloca recubriendo las paredes de la vagina y la vulva para impedir el paso de los espermatozoides al interior del útero», destacan desde el Ministerio de Sanidad.

Hay otras opciones menos conocidas como el diafragma, que es una «caperuza que se coloca en el fondo de la vagina» y cubre por completo el cuello del útero para evitar el paso de espermatozoides. La principal característica de este sistema es que, a diferencia del resto, es reutilizable. En este sentido, el capuchón cervical es «una versión más evolucionada del diafragma», pero es de un solo uso y, además, debe utilizarse con espermicidas.

Desde Sanidad desaconsejan el uso de espermicidas como óvulos vaginales, cremas o esponjas vaginales, ya que su eficacia anticonceptiva es nula o muy baja y tampoco protegen frente a enfermedades transmisibles.

Por otra parte, los métodos hormonales presentan una eficacia muy alta, aunque no protegen de enfermedades de transmisión sexual y requieren un control sanitario. La más conocida es la píldora anticonceptiva, aunque debe ser utilizada bajo prescripción médica y puede presentar efectos secundarios. Así, esta pastilla puede contener dos tipos de hormonas, progestina y estrógeno, o bien una única hormona.

El anillo vaginal es otro sistema anticonceptivo bastante utilizado que contiene hormonas similares a las de la píldora combinada que «se van liberando y son absorbidas por la mucosa vaginal». Otra opción menos invasiva es el parche o adhesivo cutáneo que se coloca de forma sencilla sobre la piel y «absorbe las hormonas que va liberando».

Existe un método basado en la inyección de un anticonceptivo hormonal de forma trimestral que tiene alta eficacia, pero sus efectos secundarios son similares a los de la píldora. Por último, el implante subdérmico está adquiriendo popularidad y consiste en la colocación de una o dos varillas en el antebrazo encargadas de liberar una hormona para impedir el embarazo. La principal ventaja es que tiene una duración de hasta cinco años.

En el caso de que busques un método de larga duración, el dispositivo intrauterino (DIU) tiene una eficacia bastante alta, aunque no protege de posibles infecciones o enfermedades. Existen dos tipos diferentes: el DIU hormonal y el DIU de cobre.

Un método definitivo para evitar embarazos consiste en la esterilización a través de una vasectomía realizada a los hombres o de una ligadura de trompas en las mujeres.

Los métodos naturales presentan ciertas ventajas e inconvenientes, ya que no se requiere ingerir ningún tipo de medicamento u hormona, pero no son 100% seguros.

En este sentido, uno de los más utilizados es el candelario menstrual o el método del moco cervical, esto es, comprobar cuáles son los días más fértiles de la mujer tras el ciclo menstrual, aunque presenta ciertos riesgos ya que puede haber menstruaciones irregulares. Se pueden calcular estos días a través del moco cervical, que consiste en comprobar cuando se vuelve más elástico

El coito interrumpido o marcha atrás es una opción que utilizan muchas parejas y que consiste en retirar el pene de la vagina antes de la eyaculación. No se trata de un método efectivo ni recomendable para prevenir embarazos y, mucho menos, enfermedades.