Hacer puzles, escribir relatos, coser… diez aficiones caseras que pueden fortalecer nuestra salud mental

El confinamiento de la pasada primavera sirvió a muchos para descubrir o reencontrarse con diferentes aficiones o actividades que más allá de la mera evasión o entretenimiento también pueden traer consigo grandes beneficios para la mente. No poder salir de casa salvo para lo estrictamente necesario no es plato de buen gusto ni el estado ideal para el ser humano pero ante la posibilidad de eventuales nuevos encierros durante este otoño, el equipo de psicólogos de la plataforma online ifeel ha elaborado un ‘decálogo de pasatiempos’ que se pueden realizar dentro de nuestros hogares y que, además, aportan enormes beneficios para la salud mental de quienes los ponen en práctica:

Según los expertos de ifeel dedicar tiempo y atenciones al cuidado de un jardín, huerto urbano o macetas es altamente provechoso para nuestro bienestar interior y fomenta cualidades como la paciencia, la responsabilidad y la observación reposada. “Hace que nuestro mundo interior no se encasquille en las preocupaciones, sino que a través de una actividad productiva permite que movilicemos nuestros pensamientos y nos proyectemos de manera pausada pero con constancia en algo que nos conecta con la vida y no solo con nuestras rumiaciones. Esto no va a hacer milagros, pero puede convertirse en un anclaje beneficioso en momentos de tristeza, agitación interior, aburrimiento o desconcierto”.

Realizar distintas actividades como restaurar, tapizar, lijar, pintar o montar algún mueble es un buen ejercicio antiestrés, ayuda a descargar energía mientras realizamos una actividad física, entretiene y aporta una sensación de satisfacción con uno mismo. “Realizarlas por nosotros mismos nos puede aportar una agradable sensación de autonomía y nos ayudará a vernos como personas hábiles y ‘apañadas’, lo cual resulta muy beneficioso en cuanto a nuestra autoestima. No es necesario que lo hagamos solos, contar con ayuda y compañía siempre lo hará más ameno”, señalan los especialistas.

Según los psicólogos, la costura nos beneficia cuando la mente está muy dispersa. Además, potencia la motricidad fina, se ejercita la atención y la planificación, y es una actividad que combina lo artístico con lo útil. “La costura bien hecha requiere una mente analítica (capaz de ir al detalle) y atenta a lo que se está haciendo. Según cómo se plantee se puede potenciar el cálculo, la visión espacial, la paciencia, la imaginación, la flexibilidad para encontrar recursos y soluciones a puntadas imprevistas y, por supuesto, la faceta más artística y creativa”, explican.

“Dibujar tu árbol genealógico e investigar al respecto no solo ayuda a quemar el exceso de tiempo libre, sino que configura mentalmente tu mapa familiar, la historia de la que formas parte, fortaleciendo la sensación de vínculo con tus ascendentes y descendientes y de proyección tanto hacia el pasado como hacia el presente”, resumen desde ifeel. Por lo tanto, plantearse de donde viene la familia de uno e investigar sobre ello potencia la memoria y refuerza los vínculos familiares.

No hace falta que sea una novela. Un relato corto, un ensayo, un diario personal o un poema bastan para ejercitar la imaginación y la capacidad de observación de lo que nos rodea. “Se practica además la habilidad para sintetizar contenidos complejos en formatos muy sencillos. Y otorga la oportunidad de generar pequeñas obras de arte en medio de una situación bastante gris, lo que suele reconfortar”, dicen los psicólogos.

Ideales para cualquier edad entre los 0 y los 99 años, los puzles ayudan a desarrollar la paciencia y la tolerancia a la frustración. Los especialistas lo resumen así: “Entregarse a estas construcciones puede ayudar a potenciar capacidades cognitivas y emocionales que tienen que ver con lo espacial pero también con la contención, el saber esperar, aguzar diferentes sentidos a partir de la observación y plantearse una tarea más o menos compleja dividiéndola en secciones asumibles”.

Son varias la asociaciones que durante el confinamiento y después de él han contado con lectores voluntarios para personas mayores a través del teléfono o bien vía internet. Además de fomentar las habilidades comunicativas y el intercambio de afecto, el voluntariado “promueve la cohesión social, hace que disminuya la soledad y el aislamiento y el voluntario siente la satisfacción de hacer algo útil por alguien”.

Deshacernos de las cosas que ya no necesitamos o utilizamos, reciclarlas o regalarnos es una tarea que puede resultar útil cuando nos sentimos intranquilos o con falta de espacio. Por lo tanto, ordenar estanterías, organizar armarios o limpiar la casa “nos ayudan a reencontrarnos con nuestros objetos, papeles, prendas de vestir y nos permiten diferenciar aquello que nos sirve de aquello que ya no, potencian una sensación de ligereza y nos facilitan vivir con mayor comodidad”.

En una época en la que los programas de cocina hacen furor sacar provecho de las propias dotes para la gastronomía implica pensar, planificar en un orden concreto para llegar conseguir el objetivo final y ejercitar diferentes habilidades de manera simultánea. Para los psicólogos desarrollar una receta “permite entrenar habilidades de motricidad fina, planificación, toma de decisiones y creatividad, por no hablar del placer y satisfacción que genera comer algo rico que uno mismo ha preparado y compartirlo con otros”.

Dibujar, pintar, hacer collages, maquetas… Al igual que la escritura, las manualidades pueden “ayudar a serenar el estado de ánimo, volcar la energía en algo constructivo, entrenar la creatividad, fortalecer la atención focalizada y mejorar esas habilidades de motricidad fina que quizá estén descuidadas. Por otro lado, fortalecerá en nosotros una autoimagen de persona no solo creativa o imaginativa, sino también talentosa”.