Científicos españoles diseñan un sistema para detectar la Covid que viaja por el aire y ponen el foco en las terrazas

Después de que la semana pasada un grupo de científicos instara a la comunidad internacional a tener en cuenta la «abrumadora evidencia» de que el virus SARS-CoV-2, causante de la pandemia de la Covid-19, se transmite a través del aire, ahora se ha dado a conocer que un grupo de investigadores de la Universitat Jaume I de Castellón va a utilizar los filtros que miden los niveles de contaminación del aire para detectar la carga genética del Covid en el ambiente.

Estas pruebas, lideradas por la investigadora Juana María Delgado, surgen tras conocer el trabajo de científicos de Bérgamo (Italia), que hallaron partículas víricas del nuevo coronavirus en 20 de las 34 muestras recogidas por toda la ciudad de la región de Lombardía, al norte del país, donde la Covid ya ha causado más de 36.000 muertes. Delgado quiso probar este sistema en España para así poder ayudar a la detección precoz del virus y ayudar a prevenir futuras olas de contagios.

Entre la incubación del virus SARS-CoV-2 y la aparición de síntomas, existe un periodo en el que los infectados son altamente infecciosos y espiran partículas virales que podría contribuir a un aumento detectable de dichas partículas en la atmósfera, previamente a la aparición de síntomas. «El objetivo de este proyecto es explorar y explotar ese desfase entre el pico de infectividad asociado a espiración de partículas virales y presencia de síntomas, para proponer una red de alerta y facilitar el diseño de planes de emergencia y de medidas de actuación que permitan reducir el impacto de futuros episodios de Covid-19″, explica Delgado.

Este equipo multidisciplinar de expertos en epidemiología ambiental, calidad del aire y microbiología ha llegado a un acuerdo con el Servicio de Calidad del Aire de la Generalitat Valenciana para analizar las muestras de aerosol atmosférico recogidas desde febrero hasta mayo de este año, cuando España vivió la primera ola de la pandemia, y así dibujar una curva de referencia del aumento de la carga genética del virus SARS-CoV-2 en el aire. «Sabemos que la curva de contagios y fallecimientos creció, ahora queremos ver si esta se replicó en los filtros del aire», expone la científica.

Además, la conselleria de Sanitat valenciana les facilitará las muestras que vayan recogiendo durante este otoño, invierno y primavera, que serán analizadas para medir la carga vírica del SARS-CoV-2. «Es muy importante ver cómo la curva va evolucionando para poder actuar a tiempo», señala la también miembro del Instituto de Salud Global de Barcelona.

A estos análisis se añadirán los de las muestras recogidas en las tres estaciones de medición que los investigadores van a instalar en el centro de las tres capitales de provincia de la Comunitat Valencia: Castellón, Valencia y Alicante. «Las ubicaremos en calles donde haya bastante tránsito de gente y confluencia de terrazas, que es donde las personas se quitan la mascarilla para beber y comer», apunta la experta en contaminación atmosférica aplicada a la salud ambiental. Estos datos los recabarán cada dos días, será información «más fresca y accesible» que complementará a la que les provenga de los filtros de las estaciones de la Conselleria.

«Vamos a medir la carga genética» del virus presente en el ambiente, que puede ser un indicador precoz de brotes de Covid, pues cuando los infectados son más contagiosos es precisamente los primeros días de la enfermedad, cuando esta ni siquiera ha presentado síntomas. «A más gente infectada, más partículas víricas habrá en el aire, las concentraciones subirán», afirma Delgado.

No obstante, lo que estos investigadores no van a medir si la carga genética detectada está activa o no. «Vamos a medir la carga genética pero no si el virus está activo o no. El virus está biológicamente activo en el aire durante un periodo de tiempo pero luego se desactiva. Más adelante se podrá hacer modelos matemáticos sobre el tiempo que el SARS-CoV-2 está activo en la atmósfera», sugiere la investigadora.

Delgado, que reconoce que es «una suerte» haber llegado a este acuerdo con la Generalitat Valenciana, lamenta que por el momento no haya más autonomías interesadas en este «semáforo de la carga viral» del Covid que ayudará en la detección precoz de brotes, igual que el análisis de las aguas fecales realizado ya desde la primera ola de la pandemia.

Este proyecto cuenta con una financiación de 100.000 euros por la Fundación BBVA, una cantidad suficiente para esta investigación. Sin embargo, Delgado reconoce que «se pueden hacer muchísimas más cosas con más financiación», como por ejemplo medir la carga viral en ambientes interiores, donde pasamos el 90% de nuestro tiempo, para comprobar si las medidas contra la Covid están funcionando o no», propone Delgado, pensando en «interiores de espacios públicos» o «transportes públicos».

Aunque prefiere mantenerse al margen de la politización de la pandemia, la también investigadora del Imperial College London, el King’s College London y la University of Birmingham, en Reino Unido, asegura que «las medidas se tienen que basar en lo que la ciencia está observando y la evidencia que se está poniendo encima de la mesa. Los políticos tienen que tomar las decisiones en función de la evidencia y de las competencias que están barajando«.