Louis Pasteur y el desarrollo de la vacuna antirrábica: ¿cuándo se inyectó por primera vez en humanos?

La rabia es una enfermedad viral infecciosa que provoca cerca de 59.000 fallecimientos cada año en todo el mundo y, aunque es prevenible gracias a la administración de la vacuna, es potencialmente mortal. Esta causada por un virus de la familia Rhabdoviridae, «que afecta al sistema nervioso central y que, si no se diagnostica a tiempo, es letal casi en el 100% de los casos una vez se desarrollan los síntomas», explican desde el Instituto de Salud Carlos III.

La principal vía de transmisión es a través de la mordedura o rasguño de animales domésticos infectado, y el tiempo medio entre la exposición y la manifestación de los primeros síntomas puede durar semanas o meses. Los primeros síntomas suelen ser parecidos a los de la gripe como fiebre, dolor de cabeza o debilidad.

Sin embargo, el cuadro clínico puede empeorar y dar lugar a convulsiones, espasmos musculares, ansiedad, confusión o agitación, tal y como explican en los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) de EE.UU. Conforme va avanzando la enfermedad, «la persona puede presentar delirios, comportamiento anormal, alucinaciones, hidrofobia e insomnio», añaden.

En este sentido, una persona debe recibir atención médica inmediata ante una posible exposición al virus que provoca la rabia. El tratamiento profiláctico se tiene que administrar tras la mordedura para impedir que la infección entre en el sistema nervioso central.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esta profilaxis consiste en limpiar y tratar de forma local la herida, administrar la vacuna antirrábica y aplicar inmunoglobina antirrábica si estuviera indicado.

Hace más de 130 años, el químico y bacteriólogo de origen francés, Louis Pasteur, junto con sus colaboradores, desarrolló la primera vacuna antirrábica con virus atenuados como método profiláctico tras la exposición. Aunque Pasteur es mundialmente conocido por haber inventado la técnica de la pasteurización, su contribución en el campo de la microbiología y desarrollo de vacunas fue realmente importante.

Durante años, el científico francés estudió cómo se comportaban los microorganismos en relación con las infecciones y descubrió que era posible protegerse de enfermedades infecciosas a través de la inoculación de patógenos atenuados.

Tras varios ensayos contra enfermedades provocadas por animales, como el cólera aviar, Louis Pasteur y el médico Emile Roux aplicaron en 1885 el tratamiento a Joseph Meister, un niño que había estado expuesto al virus de la rabia tras ser mordido por un perro. Fue todo un éxito y consiguieron salvarle la vida.

Para el desarrollo de un tratamiento contra enfermedades infecciosas, Pasteur utilizaba a los propios patógenos infecciosos para obtener la inmunización, «según métodos que pueden generalizarse a un gran número de enfermedades como el cólera de pollo (1878) o el ántrax (1881)«, destacan desde el Instituto Pasteur.

En base a este método, consiguió atenuar la virulencia de los microorganismos para el cólera del pollo, la oveja de carbón y la erisipela porcina. «Al aplicar su método al estudio de las enfermedades infecciosas, su prevención y su profilaxis por inmunización, Louis Pasteur acababa de fundar la inmunología».

En el caso de la rabía, el científico buscó primero aislar el virus que provocaba esta enfermedad, aunque fue en vano. Fue entonces cuando tuvo la idea, junto a Emile Roux, de inocular directamente en el cerebro de un perro una parte del cerebro de un perro con rabia, pero descubrió que moría si se producía así la inoculación.

Por tanto, Pasteur intentó obtener una vacuna atenuando la virulencia del patógeno en conejos. Así, «decide suspender la médula de los conejos en viales donde se exponen a la acción del aire, en un ambiente privado de humedad» y se da cuenta de que «la virulencia cede gradualmente hasta que se extingue».

El 6 de julio de 1885, un niño de nueve años fue mordido hasta en 14 ocasiones por un perro contagiado por la rabia y esta fue la oportunidad de Pasteur para probar su método en seres humanos. Joseph Meister nunca desarrolló la rabia y se convirtió en el primer humano en ser vacunado.