Ciclosporina: qué es, para qué sirve y su relación con la Covid-19

La ciclosporina pertenece al grupo de medicamentos conocido como inmunosupresores y se utiliza para reducir las posibles reacciones inmunológicas del organismo ante determinadas circunstancias.

Concretamente, este inmunosupresor se suele emplear en pacientes que han sido sometidos a un trasplante de órgano, de médula ósea y células madre, tal y como destaca la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS).

¿Cómo funciona? Se encarga de prevenir el rechazo de órganos trasplantados «frenando el desarrollo de ciertas células que normalmente atacarían al tejido trasplantado«. Por tanto, la ciclosporina trata de controlar el sistema inmunológico del organismo.

Por otra parte, este medicamento también se administra en determinados pacientes que padecen una enfermedad autoinmune, «en la cual la respuesta de su organismo ataca a las propias células». Así, las personas que padecen artritis reumatoide grave, dermatitis atópica, psoriasis, ciertas enfermedades inflamatorias de los ojos o síndrome nefrótico pueden ser tratadas con ciclosporina.

Al igual que todos los fármacos, la ciclosporina puede provocar efectos secundarios en los pacientes siendo algunos de ellos graves, como la subida de la presión arterial y la aparición de problemas renales. Los más frecuentes incluyen dolor de cabeza, aumento de lípidos en sangre, presión sanguínea alta o crecimiento excesivo del vello.

Otras personas pueden experimentar cansancio, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, diarrea, estreñimiento, fiebre, convulsiones, sofocos, espamos musculares o un aumento de azúcar en sangre. Aunque es raro y poco frecuente, en algunos casos se pueden desarrollar síntomas graves tras su ingesta como los siguientes:

Durante los primeros meses de la emergencia sanitaria de la Covid-19, los expertos sanitarios probaron diferentes tratamientos para evitar el avance de la enfermedad y reducir los síntomas graves. En este sentido, el uso de ciclosporina ha resultado tener un efecto positivo ya que los pacientes tratados con este fármaco tuvieron un 81% menos de probabilidades de fallecer, según el primer estudio realizado por un equipo de investigadores del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid y de la Universidad Europea.

El estudio retrospectivo, publicado este jueves en EClinicalMedicine (The Lancet), ha comprobado la efectividad de los diferentes tratamientos utilizados en la primera etapa de la pandemia en más de 600 pacientes ingresados desde el 10 de marzo hasta el 15 de abril de 2020.

«Hemos descubierto que la supervivencia de los pacientes que fueron tratados con ciclosporina era mayor respecto a los enfermos que no fueron tratados con este tratamiento», explica el jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, el doctor Daniel Carnevali.