Consultorio de Sexo: «Mi novio me está sugiriendo que me ponga más pecho, está obsesionado, y no sé qué hacer»

Ya tienes aquí una nueva entrega del consultorio de sexo que cada semana te trae 20minutos. Para plantear tu pregunta escribe a consultoriosexo@20minutos.es. Estas son las respuestas de esta semana que ha dado nuestro experto, Santiago Frago.

PREGUNTA Durante mi adolescencia y juventud tuve un historial de masturbaciones rápidas orientadas a conseguir la eyaculación muy rápido, que creo que han provocado un cuadro de eyaculación precoz desde hace aproximadamente una década.

Desde hace cuatro años he empezado a trabajar la masturbación para hacerla más controlada y relajada, y hoy en día no tengo problemas para mantenerla durante 20 o 30 minutos siempre y cuando tenga ese objetivo en mente. El problema es que eso no se traduce en un control eyaculatorio durante la penetración, que sigue siendo excesivamente rápida (1-2 minutos en el mejor de los casos).

Mi pareja dice que es normal y no quiere ir a un especialista, pero recuerdo que en los primeros años duraba más tiempo y le permitía a ella llegar al orgasmo con frecuencia, mientras que hoy en día casi siempre se queda a medias. ¿Qué puedo hacer?

RESPUESTA DEL EXPERTO La autodiagnosticada eyaculación precoz es una dificultad para alguna persona, que eyacula antes de lo que desea, le genera insatisfacción erótica y le sustrae placer físico.

Hablas de que tu control eyaculatorio es bueno en tu erotismo individual y en los juegos eróticos de pareja, pero lo pierdes durante la penetración vaginal; en este caso, hablaríamos de una falta de control moderada y específica a un tipo de juego erótico.

Tal y como comentas, el motivo habitual por el cual un hombre tiene un bajo control de la eyaculación es fundamentalmente un aprendizaje erótico de la masturbación o “fiesta privada” marcado por la prisa, a lo cual suele unirse una personalidad ansiosa, una insuficiente regularidad erótica y un cierto estrés relacional.

En tu consulta no concretas si tu dificultad de control actual y el anterior buen control se ha dado con la misma pareja, porque indicas que al principio tenías un buen control y al cabo de los años lo perdiste y ello hizo que tu pareja no disfrutara como tú esperabas.

Es poco habitual que una mujer llegue al orgasmo con el exclusivo juego de la penetración vaginal y en el caso de que sea una mujer que tiene facilidad para alcanzarlo, múltiples causas pueden haber provocado que haya perdido esa facilidad.

Es probable que este nuevo contexto erótico te haya generado cierta preocupación e inseguridad con un incremento de tu ansiedad, que ha propiciado tengas un menor control eyaculatorio.

Os aconsejo un asesoramiento sexológico profesional que permita tranquilizar vuestra relación erótica y con ello volver a disfrutar de vuestras anteriores sensaciones.

PREGUNTA Llevo dos años fingiendo orgasmos con mi novio. No sé qué me pasa, he pasado de ser ardiente y disfrutar a no tener ganas y centrarme en otras cosas. Pero me gustaría que todo volviera a ser como antes. ¿Me puede ayudar? No sé si es necesario indicarlo, pero yo tengo 29 años y él 35. Gracias y saludos.

RESPUESTA DEL EXPERTO La dinámica de fingir placer, en un contexto de pareja estable, dificulta la expresión de tu deseo erótico e incrementa tu displacer.

Te sugiero hables con tu pareja, no en relación a tus años de fingimiento, sino en relación a tu actual situación. Sencillamente hacerle saber que no sabes qué ocurre con tu deseo y con tu cuerpo.

El hacerse responsable de nuestras propias sensaciones e incluso de nuestras “no sensaciones” y “no deseos” propicia un marco de complicidad en pareja fundamental para buscar ayuda profesional.

Os conviene un asesoramiento sexológico profesional que permita valorar de un modo global e integral esta nueva dificultad pasajera que puede obedecer a infinidad de causas que convendría esclarecer y con ello diseñar una estrategia terapéutica que permita recuperar tus buenas sensaciones y tu deseo.

PREGUNTA Tengo 20 años y hace 15 días que me contagié y 10 días que di positivo en la PCR por coronavirus. Hice mi cuarentena y ya me han dado el visto bueno para que haga vida normal. Mi pareja no vive conmigo y llevamos sin vernos desde antes de que me contagiase.

Ahora mismo ella está en un momento muy bueno de su carrera y no puede permitirse contagiarse. Tenemos muchas ganas de volver a vernos, darnos besos y follar. Pero tenemos miedo de que la pueda contagiar. Aún tengo la garganta inflamada. ¿cuánto tendremos que esperar?

RESPUESTA DEL EXPERTO Si ya no tienes síntomas, te han dado el alta médica y las pruebas serológicas han detectado anticuerpos, no hay ningún inconveniente en que reanudes tu vida erótica habitual.

Las últimas investigaciones parecen indicar que después de haber superado el Covid-19 ya no se transmite la infección. Aunque la seguridad completa la suele dar el repetir la PCR cuatro semanas después de aparecer los síntomas.

No obstante, y dado que esta nueva infección se sigue escribiendo científicamente cada día, os sugiero lo consultéis con el servicio médico de vuestro Centro de Salud.

PREGUNTA Tengo 24 años. Soy homosexual y vivo en una familia muy tradicional. No sé cómo decírselo a mis padres. Lo pasarían fatal al saberlo. Siempre me preguntan que si no me echo novia y esas cosas, y me empiezo a rayar.

Y por otro lado, me preocupa que soy bastante lujurioso, no me conformo con una pareja, y las dos veces que he estado con chicos de forma estable (a escondidas por lo de mis padres), al final los he terminado engañando con otros chicos y muchas veces. Por favor, necesito consejo.

RESPUESTA DEL EXPERTO Biográficamente nos construimos seres humanos únicos e irrepetibles y con diversidad en la orientación de nuestros deseos.

La mayoría de familias, si pudiesen elegir, preferirían que sus hijos e hijas tuviesen una orientación del deseo heterosexual, pero es una preferencia ligada a los prejuicios de una sociedad que le hace la vida más difícil al colectivo homosexual.

Probablemente tu familia intuye que tu orientación sexual no es la que les gustaría que fuese y no se llevarán una excesiva sorpresa por la orientación de tu deseo.

Mi sugerencia es que abordes abiertamente con tu familia tu preocupación personal por la reacción que puedan tener por mor de tu orientación sexual; posiblemente encontrarás en ellos una respuesta mucho más afable y comprensiva de la que presupones.

En relación a tu autodefinición como lujurioso y poco proclive a la exclusividad erótica, indicarte que quizá estés en un momento de tu vida que no necesita ni desea una exclusividad amorosa.

PREGUNTA Mi novio me está sugiriendo que me ponga más pecho. Está obsesionado con eso, pero yo no lo veo necesario, estoy contenta con mi pecho. Flipo con las tías que se quieren agrandar las tetas para dar satisfacción a un hombre. Me empieza a preocupar y no sé qué hacer.

RESPUESTA DEL EXPERTO “La imagen que una persona se da delante del espejo no tiene nada que ver con la imagen que da a los demás”. Esta frase siempre ha sido un mantra en nuestros programas de Educación Sexual, o sea, de los Sexos.

La idea de trascender a nuestro cuerpo y entender nuestra singular belleza es un elemento básico en nuestra autoestima que choca con un modelo y canon estético dominante en la sociedad occidental inalcanzable y sostenido por una gran industria.

Si bien es cierto que no hay amor a primera vista y sí atracción a primera vista, no es menos cierto que al final una persona elige un proyecto compartido de vida más allá de un cuerpo.

Los estudios de investigación, que hablan del gusto y preferencias de los hombres heterosexuales, nos indican que el tamaño de los pechos no es el detalle corporal más valorado.

En relación a tu comentario relativo a que hay mujeres que modifican su cuerpo para satisfacer a sus parejas, hay diversidad de estudios que indican que una cirugía mamaria, por motivos exclusivamente estéticos, no siempre resuelve el problema y emergen nuevas dudas en relación a otras partes del cuerpo.

Mi sugerencia es que la decisión de una cirugía estética debería ser una decisión exclusivamente personal y nunca promovida por los deseos de la pareja.