Frenar la caída del cabello: el reto de cada otoño, ahora aumentado por el estrés y la Covid-19

Todos los días se nos caen, aproximadamente, cien cabellos, y otros tantos sustituyen a los que se han desprendido en un equilibrio que se mantiene constante. Pero, a veces, ese equilibrio se rompe. Una formulación eficaz viene en nuestra ayuda para parar la caída del cabello.

Decían los griegos que la naturaleza es un continuo fluir y que nadie se baña dos veces en el mismo río. Todo fluye, nada permanece. Este pensamiento tan profundo es también una verdad en la biología, en general, y en el funcionamiento de nuestro cuerpo en particular.

No somos los mismos de ayer y somos distintos de los de mañana. Unas células se destruyen y otras nos abandonan y se ven sustituidas por otras nuevas en nuestro hígado, nuestro corazón o nuestra piel. En unos casos, las células sufren variaciones en el buen sentido y, en otras, en el malo. Así, una célula normal se vuelve cancerosa repentinamente, o una célula que era cancerosa es destruida por nuestras defensas y desaparece, cambiando el futuro de nuestro cuerpo.

De todos los órganos de nuestra anatomía, el que más rápido fluye y cambia es nuestra piel y, por ende, nuestro pelo. Se regenera a toda velocidad porque es el órgano que más desgaste tiene al estar en contacto con el agresivo exterior y sus células. Al igual que ocurre con las tropas en primera línea, sufren más bajas y necesitan relevarse con más frecuencia que el resto del ejército.

El cabello es, tal vez, la zona de nuestra piel donde esa continua renovación se observa de forma más palpable. De hecho, todos los días se nos caen unos cien cabellos que son sustituidos por otros. Si ese equilibrio se mantiene constante, nos permite seguir manteniendo, con el paso de los años, una estupenda cabellera.

El problema surge cuando este equilibrio se rompe y nos desplazamos hacia un exceso de caída del cabello, lo que puede estar motivado por distintos problemas.

En estos extraños tiempos que estamos viviendo, nos enfrentamos a una tendencia conocida como efluvio telógeno. Esta tendencia marca que se desprenda una enorme cantidad de cabello y que este no sea sustituido por uno nuevo. El cabello que nace se llama anágeno y el que cae telógeno. En este caso hay mucho telógeno y nada anágeno.

Esta situación la detectamos, frecuentemente, tras tomar medicación como antinflamatorios o corticoides, también tras la fiebre, después del parto o en situaciones de estrés emocional. Por un lado, las personas que han superado la infección por Covid-19 tienen una fuerte tendencia al efluvio telógeno.

Este otoño, además, estamos viendo cómo, debido al estrés y la ansiedad, y muchas veces a la tensión producida por el teletrabajo, hay una fuerte tendencia a la caída del cabello y al efluvio.

Tenemos que conseguir que el natural ciclo del cabello vuelva a funcionar. Ese es nuestro objetivo en el laboratorio. Lo hacemos estimulando la regeneración celular y, para ello, contamos con una serie de extractos de plantas que estimulan las células desde la raíz.

Como enamorado de las plantas desde hace varias décadas, utilizo en mis formulaciones a mis favoritas: la ximenia, que acelera la velocidad de la sangre; la raíz de regaliz, que estabiliza los equilibrios hormonales; o la eriobotrya japónica y lo combinamos con un extracto de brotes de guisante.

Este poderoso cóctel de plantas es de aplicación diaria, porque solo así se pueden retener los procesos de caída, y consigue, en pocas semanas, la reversión del proceso. Aparece cabello nuevo y se detiene el efluvio.

Una vez más, la botánica nos ayuda a mantener el equilibrio y deja que la vida fluya, como señalaban los filósofos presocráticos.

Jerónimo Ors, Farmacéutico y Director de Laboratorios Paquita Ors.