La cara oculta de la Luna

Me fascina la Luna, un satélite que siempre nos muestra la misma cara. Conocemos que tiene una mitad oculta, que no nos enseña y aunque sabemos que está, como nunca la vemos es como si no existiera. En el mundo que vivimos de inmediatez y de imágenes, lo que no se ve, la foto que no está presente, no la tomamos como viva, no la percibimos. La imagen vive, el resto parece no existir.

Actualmente, la situación de la mujer en nuestra sociedad ha mejorado, aunque sin alcanzar la igualdad vamos por buen camino. Se acaba de aprobar el decreto contra la brecha salarial de género. Me gustaría pensar que haya un momento futuro en que estas leyes no sean necesarias porque la igualdad entre hombres y mujeres sea un hecho. Hoy en día, no lo es, lamentablemente. Además, la crisis sanitaria de la pandemia que ahora nos ocupa ha acrecentado las diferencias de género. Las mujeres han compaginado jornadas extenuantes de trabajo telemático con la mayor parte de las tareas domésticas y de cuidados, y ha aumentado el número de mujeres que han tenido que asumir estas labores en exclusiva. En el caso de las mujeres investigadoras en España, esta situación se ha traducido en una producción científica ligeramente menor. La Unidad Mujeres y Ciencia del Ministerio de Ciencia e Innovación ha presentado los resultados de un cuestionario realizado online entre 1.563 personas, de forma anónima y voluntaria, para conocer el impacto del confinamiento durante el estado de alarma en la conciliación personal, familiar y laboral. Los resultados de este cuestionario muestran que casi el 50 % de las mujeres, frente al 20% de los hombres, se encargó en exclusiva de la limpieza del hogar, mientras que el 43,8% de las mujeres y el 18,3 % de los hombres, asumió principalmente las tareas de cuidado de personas a cargo. Estas cifras deberían hacernos reflexionar en las próximas oleadas de la pandemia de covid-19 para reajustar nuestras necesidades familiares y profesionales equitativamente entre todos.

Los resultados de este cuestionario muestran que casi el 50 % de las mujeres, frente al 20% de los hombres, se encargó en exclusiva de la limpieza del hogar

La pandemia ha traído también una forma distinta de comunicarnos, de exponer nuestros resultados científicos, con seminarios online, plataformas telemáticas y los famosos webinars. Probablemente, el futuro será una combinación de encuentros personales con toda esta comunicación telemática. Lo que más me llama la atención es que a la hora de realizar cualquier comunicación científica telemática nos encontramos con webinars en los que la totalidad (o la mayoría aplastante) de los expertos son hombres, todos los moderadores son hombres, los comentaristas son hombres y los periodistas invitados también. ¿Dónde están las mujeres? Han desaparecido de los espacios reservados para los expertos. Pareciera que se han llevado a las mujeres científicas expertas a la cara oculta de la luna. No se visualizan y por tanto no se tienen en cuenta, no existen.

En la situación de pandemia actual, no nos podemos permitir el lujo de ignorar el 50% del talento investigador. O remamos todos juntos o puede que el barco se hunda.

María Montoya es científica titular del Centro de Investigación Biológicas Margarita Salas (CIB-CSIC) y miembro de la Junta Directiva de la Sociedad Española de Inmunología (SEI)