Lecciones de una mala cifra

La cifra de un millón de contagiados es con toda probabilidad una subestimación garrafal. El número oficial de positivos de coronavirus depende de tal abanico de factores de confusión –cuántas pruebas se hacen, a quién se las hacen y dónde, de qué tipo se eligen y cómo se comunican– que hasta los mejores matemáticos están sudando lágrimas para tratar de interpretarlo. Algunos no verían raro que las cifras reales quintuplicaran a las oficiales, lo que nos revelaría un margen de error casi inmanejable para un análisis competente. Con todos sus defectos, sin embargo, los números redondos nos ofre…