Cuando la ilusión señala la verdad

James Randi, durante una entrevista en 2007.
James Randi, durante una entrevista en 2007.Alan Diaz / AP

James Randi (Toronto,1928-Florida, 2020) dedicó su vida a seguir el camino que había marcado magistralmente Houdini: hacer del ilusionismo un arma contra la superchería. En un giro maravilloso, la magia se engrandece y convierte el engaño temporal a los sentidos en un instrumento de la razón.

Randi, que falleció este martes a los 92 años, nos ha dejado tras una larga vida en la que llevó al mundo entero dosis apabullantes de inteligencia y buen humor. El pensamiento crítico es una facultad de todos los seres humanos: esta verdad de Perogrullo debe repetirse una y otra vez para evitar que parezca espacio exclusivo de grandes pensadores e ilustres científicos. Randi lo demostró toda su vida desde una profesión aparentemente alejada de lo intelectual y ciertamente muy lejos de los medios académicos.

James Randi fue un peligroso contrincante para los magos que, valiéndose de los trucos de la profesión, intentaban convencer al público de sus falsos poderes. Todos conocían los procedimientos del ilusionismo, todos tenían capacidad para llegar a amplios públicos; pero lo que distinguía a Randi -como antes a Houdini-, era su compromiso con la verdad y su empeño en promover la razón crítica contra el engaño y la impostura.

Randi había dedicado años a investigar los métodos empleados por televangelistas que, como Popoff, afirmaban ser vehículos de la curación por la fe

Los mayores del lugar recordamos la sensación televisiva que produjo en 1975 Uri Geller, un ilusionista empeñado en decirle al mundo que gozaba de poderes paranormales. Es una lástima que la misma televisión española que dio altavoz a Geller no proporcionase el mismo espacio a James Randi, que había desenmascarado la impostura porque conocía los mismos trucos profesionales que Geller. Es también una lástima que la televisión española de 1975 no informase sobre algo bien conocido: que dos años antes, en 1973, el programa de Johnny Carson había dejado en evidencia a Geller, quien no pudo hacer en directo su número habitual de doblar cucharas, reparar relojes y adivinar el contenido de sobres cerrados. Asesorado por Randi, Carson no le permitió a Geller que llevase su propio material. El resultado puede volver a verse en grabaciones disponibles en internet, pero a nadie le sorprenderá saber que Geller no pudo reproducir lo que hacía en programas dirigidos por personas más crédulas. Geller tuvo la sangre fría de culpar de su fracaso a Johnny Carson, por escéptico. Este mismo programa de Johnny Carson fue crucial para que Randi desenmascarase públicamente a un predicador de la curación por la fe, Peter Popoff. Randi había dedicado años a investigar los métodos empleados por televangelistas que, como Popoff, afirmaban ser vehículos de la curación por la fe.

Y es que James Randi no solo conocía las artes de su profesión, sino que investigó durante años los trucos que empleaban quienes hacían afirmaciones paranormales. Era un empeño necesario, porque el fracaso de Uri Geller en el programa de Johnny Carson hizo que se le invitara a otros espacios donde -igual que sucedió en España- nadie se molestaba en tomar medidas para contrastar la veracidad de sus afirmaciones. Con un grande como Martin Gardner, Randi fundó el CSICOP (el Comité para la Investigación Científica de las Afirmaciones sobre lo Paranormal), en cuyo comité ejecutivo participaban personas de la categoría de Paul Kurz, Isaac Asimov y Carl Sagan. La JREF (Fundación de James Randi para la Educación), con su incansable trabajo y sus reuniones internacionales, es un referente en la lucha contra la superchería. Es muy conocido el Desafío del Millón de Dólares, que entre 1996 y 2015 ofrecía esa cantidad a quien pudiera demostrar en condiciones controladas la existencia de algún fenómeno o poder paranormal. No es sorprendente que ninguno de los candidatos a ganar ese dinero lo haya conseguido; tampoco pudieron ganar cantidades inferiores que ofreció Randi en momentos anteriores a 1996.

El ‘Desafío del Millón de Dólares’ ofrecía entre 1996 y 2015 esa cantidad a quien pudiera demostrar en condiciones controladas la existencia de algún fenómeno o poder paranormal

El Desafío del Millón de Dólares hacía hincapié en las condiciones de observación de los experimentos, algo tan válido para que Uri Geller fracasara en el programa de Carson como para dejar en evidencia a científicos de metodología poco escrupulosa. La prestigiosa publicación Nature llamó a James Randi para que formase parte del equipo evaluador de un experimento de Jacques Benveniste que parecía dar fundamento racional a la homeopatía. Este experimento se había publicado en Nature, pero la revista quiso repetirlo en condiciones controladas y ante un equipo evaluador; al aplicarse una pauta de seguridad propuesta por Randi para garantizar el doble ciego del procedimiento, quedó al descubierto que las conclusiones del experimento no eran correctas. La actitud de Nature al llamar a Randi revela claramente la desconfianza en el procedimiento seguido por Benveniste.

El trabajo de James Randi ha sido una importante fuente de inspiración para los grupos escépticos europeos, que hemos tenido el honor de conocerle y difundir su impagable trabajo cuando ha visitado nuestros países. En su visita a España en 2012, comprobamos que su edad no era obstáculo para él, y que seguía siendo el mismo ilusionista lleno de inteligencia y humor que llevaba décadas fascinando al público. ARP-Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico ha despedido con dolor a su Socio de Honor James Randi, pero con la esperanza de que su gran mente crítica y su sentido de la responsabilidad contra el engaño sigan siendo un ejemplo para el mundo.

Antonia de Oñate es directora Ejecutiva de ARP – Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

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