¿Deporte individual o en equipo? ¿Qué beneficios aporta cada uno a los niños?

Cualquier actividad física, ya sea individual o de equipo, resulta imprescindible a cualquier edad junto con una dieta sana y la ingesta de líquido. En el caso de los niños, acostumbrarles a practicar algún deporte desde pequeños va a crear buenos hábitos en cuestiones de salud y, además, les aporta numerosos beneficios no solo a nivel físico sino también a nivel mental. Pero, ¿qué es mejor para ellos? ¿Optar por por deportes de grupo o por aquellos que pueden realizarse de forma individual? No hay una respuesta concreta ya que, sobre todo, los padres deben respetar los gustos de sus hijos y dejar que elijan aquellos deportes que más les apasionen. Sea cual sea su elección, lo importante es que lleven una vida lo más activa posible.

Sin embargo, vamos a intentar recopilar algunos de los principales beneficios de cada modalidad. En lo que respecta a los deportes individuales:

Ganar, por ejemplo, una carrera de velocidad o llegar el primero a la meta pedaleando a lomos de una bicicleta va a depender únicamente y exclusivamente de las habilidades y el esfuerzo de cada niño. Esto le ayudará a valorarse más y mejor.

En un deporte individual el niño no cuenta con la ayuda de otros para lograr su objetivo. Esto fomenta su independencia a la hora de afrontar el reto deportivo.

En el caso de perder o no llegar al objetivo marcado la responsabilidad será de uno mismo y de nadie más. Esto le enseña al niño a asumir un mayor compromiso con su deporte y aceptar las consecuencias de sus decisiones.

En un deporte individual la atención durante el ejercicio debe ser plena ya que no se comparte con otros compañeros. Además, convierte al niño en centro de atención cuando está ejecutando la actividad, lo puede ser útil para otros aspectos de su vida como hablar en público o exponer un trabajo.

El niño pone en marcha su capacidad de resilencia y de crecerse frente a las adversidades, sobre todo, cuando no está consiguiendo los resultados esperados. Fomenta su capacidad para motivarse y superarse a sí mismo, así como para extenderlo a otras facetas de su día a día, algo que con toda probabilidad le será muy útil en el futuro.

En un mundo estresado, es normal que los niños también acaben estresándose, sobre todo, en épocas de exámenes, con muchas tareas o algún tipo de preocupación en el ámbito familiar. El deporte puede ser una fantástica manera de evadirse, eliminar el estrés acumulado y centrarse en uno mismo.

Cuando uno compite en solitario necesita aprender tanto de las personas con las que entrena habitualmente como de aquellas con las que compite. Observar y analizar las fortalezas y debilidades de un rival es la mejor manera para sumar y asimilar nuevos conocimientos.

En general, en los deportes individuales es el propio niño el que marca su ritmo de aprendizaje y sus metas sin la presión de compararse con otros compañeros o de tener que adaptarse a un grupo si éste ya lleva tiempo entrenando. Un deporte individual, por lo tanto, puede ser muy beneficioso si el niño tiende a frustrarse con facilidad.

Por su parte algunos de los mayores beneficios de los deportes en grupo serían:

Aunque a muchos niños y adultos les guste trabajar solos, la realidad es que la vida laboral nos plantea en numerosas ocasiones la necesidad de trabajar en equipo y ayudarse mutuamente para realizar una tarea. Practicar un deporte de grupo puede ser un magnífico aprendizaje para los futuros entornos laborales.

Todos los deportes, ya sean de grupo o individuales, tienen sus reglas pero cuando se trata de los deportes de equipo éstas son mas imprescindibles todavía ya que de ellas depende la armonía entre compañeros y el logro de los mejores resultados.

Sin equipo no hay líder. Siempre que se practica un deporte de grupo habrá momentos en que el niño observe y aprenda de cómo lideran sus compañeros; y otros momentos en que trate de ser un guía o un referente para los otros niños. Cuando asume un papel de líder el pequeño trabaja la toma de decisiones y la asignación de tareas al resto para lograr un objetivo común.

El éxito en este tipo de deportes depende en numerosas ocasiones en la capacidad de quienes integran el equipo para comunicarse entre ellos y transmitir la necesidades de cada miembro. Esto, además, potencia las relaciones sociales entre ellos. Muchas veces el deporte de equipo es el vehículo perfecto para romper la timidez, abrirse más y crear nuevas relaciones de amistad.

Los deportes de equipo se basan en detectar las habilidades de cada uno de sus miembros y saber utilizarlas en beneficio del mejor resultado. A esto se le llama pensamiento estratégico y, desarrollarlo, le será útil al niño en el futuro para sus estudios y el trabajo.

Al igual que el no seguir las normas o las reglas del juego pueden romper la harmonía del equipo, la disciplina también hay que trabajarla en beneficio de todos. Demuestra no solo el compromiso del niño hacia el deporte que le apasiona sino también hacia sus compañeros y su deseo de conseguir los mejores resultados para todos.

Al igual que los deportes individuales, los deportes de equipo refuerzan la autoestima de quienes los practican. ¿Qué mayor refuerzo para un niño que recibir las felicitaciones de los compañeros con los que lucha por el mismo objetivo o su consuelo cuando el juego no ha ido tan bien?