El miedo a ser tocado o ‘hafefobia’ en la era de la COVID-19: ¿qué es y cuándo se considera una patología?

Existe un miedo irracional, casi cercano al pánico, que surge en ciertas personas cuando sienten que deben tocar a alguien o que serán tocados por terceras personas. Ese miedo a que el espacio personal sea invadido es un trastorno que recibe el nombre de ‘hafefobia’, y es considerada una de las fobias más inusuales de entre todas las que existen.

Las causas que pueden desencadenar en este tipo de trastornos mentales en una persona pueden ser varias, desde una experiencia traumática a un hábito adquirido como mecanismo de defensa respecto a ciertas situaciones. Los hafefóbicos suelen sufrir serios problemas sociales causados por la ansiedad que les causa interactuar con otros individuos, ya que un acto tan simple como abrazar a un familiar o a un amigo puede generarle el mayor de los miedos.

Ahora, en un contexto de pandemia mundial en el que las autoridades sanitarias recuerdan la importancia de ser muy precavidos a la hora de tocar superficies que puedan estar contaminadas, se cree que muchas personas puedan estar padeciendo este tipo de trastorno; pero es muy importante saber distinguir entre el miedo normal -causado por una situación concreta-, y un trastorno mental que desencadena en una fobia específica.

«Una cosa es tener un poco de miedo y otra cosa es tener un trastorno», señala a 20minutos María de la Paz García Vera, catedrática de Psicología Clínica de la universidad Complutense de Madrid (UCM). «Las personas vivimos siempre con ciertos miedos y preocupaciones que, en principio, no tienen porque ser preocupantes. De hecho, el miedo a veces es una conducta adaptativa. Tener miedo a algo cuando hay un peligro, no solamente no es malo, sino que es adaptativo», añade.

Según explica la psicóloga, un miedo pasa a convertirse en un problema cuando, de hecho, deja de ser adaptativo. Es decir, cuando ese miedo dure demasiado y trastoque por completo e interfiera en la vida de un individuo. «Entonces es cuando empezamos a hablar de algo patológico. Sino, tener algo de miedo, o cierta precaución, no tiene porque ser un problema», cuenta.

Además, García recuerda que la ‘hafefobia’ se trata de un trastorno «muy infrecuente», pues el porcentaje de personas que lo padecen es mínimo. «Es posible que la gente esté ahora más precavida de tocar a otros, pero que eso sea un trastorno, pues yo, personalmente, creo que no tenemos datos para confirmarlo».

Por lo tanto, y en conclusión, la psicóloga incide en la necesidad de destacar dos aspectos. El primero, «que por ser más precavidos con tocar a otros, no significa que tengamos ningún problema», sobre todo teniendo en cuenta que vivimos en días en los que se nos recuerda constantemente que tengamos cuidado para non contagiarnos de coronavirus.

Entonces, ¿cuándo se considera un problema o una patología? «Cuando la fobia genera malestar y esté alterando tu vida. Cuando todo gire en torno a eso. Cuando cambias todo para intentar no tocar a alguien, te cruzas de acera, etc.», afirma García.

Y ahí entraría el segundo punto a destacar. Una vez identificado un problema concreto que provoca altos niveles de dolor o de miedo, es importante acudir a un especialista para empezar el tratamiento adecuado. «El tratamiento eficaz para todas las fobias específicas, sea cual sea el motivo de la fobia, es un tratamiento psicológico, no un tratamiento médico. De hecho, es contraproducente tomar ansiolíticos y todo ese tipo de cosas para las fobias específicas», apunta la psicóloga, añadiendo que las fobias suelen requerir un tratamiento relativamente breve de entre 8 y 10 sesiones psicológicas.