¿Qué carnes y pescados están de temporada en noviembre?

Al igual que ocurre con las frutas y las verduras, también existen las carnes y los pescados de temporada. Su consumo, además de garantizarnos una calidad nutricional y un sabor óptimos, es mucho más sostenible que comerlos en cualquier otra época del año. Esto ocurre sobre todo en el caso de los pescados, pues, salvo que sean de piscifactoría, las especies se rigen por unos ciclos biológicos naturales que hay que respetar. Si compramos pescado de temporada, evitaremos, por tanto, la sobrepesca. Lo mismo ocurre con ciertas especies de caza.

En otoño, la variedad tanto de pescado como de carne de temporada es grande, así que lo tenemos fácil para llevar a cabo un consumo más sostenible y barato.

Hay pescados que está disponibles en los supermercados todo el año, pero si optáis por los que se encuentran en esta lista, elaborada por Green Peace, nos aseguramos de que con el pescado que consumimos se garantice la sostenibilidad de nuestros mares.

Almeja fina: Las almejas, en todas sus variantes, son un molusco muy ligero rico en calcio, magnesio, hierro y potasio, además de aportar otros oligoelementos como yodo, sodio, selenio y zinc. Todos estos nutrientes lo convierten en un alimento ideal par combatir la anemia, fortalecer huesos y dientes y mantener el buen funcionamiento del sistema inmune.

Besugo: Rico en nutrientes y bajo en grasas, el besugo contiene gran cantidad de vitaminas A, B y E, y es fuente de hierro, por lo que es ideal para prevenir la anemia.

Bonito del norte: Es un pescado rico en calorías gracias a la cantidad de grasas omega 3 que contiene, grasas que le confieren algunas de sus propiedades como protector cardiovascular o cognitivo. Además, es rico en vitaminas A y D, que participan en el mantenimiento de los tejidos.

Bonito rayado: También conocido como listado o rayado, es un pescado azul, muy rico en omega 3. Además, contiene grandes cantidades de hierro y vitaminas B6, B12, A y C, por o que contribuye al cuidado de la piel y las mucosas, así como del sistema nervioso.

Caballa: Rica en vitaminas A, D y E, comer caballa nos ayuda a mantener los huesos fuertes, a tener una mucosas y piel sanas y es un gran antioxidante. El inconveniente de la caballa es su contenido en purinas, por lo que no se aconseja en caso de gota.

Dorada: Jugosa y sabrosa, es un pescado muy ligero y muy rico en proteínas, lo que lo convierte en un alimento idóneo entre deportistas, pues ayuda al desarrollo y recuperación de los músculos. Además, contiene calcio y fósforo, indispensables para mantener y dientes sanos.

Lenguado: Muy bajo en grasas, el lenguado contiene grandes fósforo, yodo, hierro y vitaminas del grupo B, lo que lo convierte en un pescado ideal para deportistas y mujeres embarazadas.

Llampuga: La llampuga o lampuga es un pescado mediterráneo, azul en los primeros años, cuando contiene más omega 3, y blanco en su época adulta, cuando es mucho menos graso. También es muy rico en proteínas de alto valor biológico y contiene cantidades considerables de vitaminasB1, B2, B3 y B12.

Maragota: Este pescado gallego, es blanco muy bajo en grasa, con un nivel alto de proteínas y son ricos en vitaminas del grupo B. Lo que lo convierte en un pescado ideal, tanto para los que quieren mantener el peso de manera saludable como para los deportistas.

Melva: Muy ricas en grasas saludables, como omega 3, la melva aporta, además, gran cantidad de calcio, yodo, hierro o potasio. Suele conservarse en aceite de oliva, donde conserva intactas sus propiedades nutricionales.

Navaja: Además de deliciosas, las navajas son un alimento con numerosos valores nutricionales, pues aportan importantes cantidades de hierro, calcio, fósforo y omega 3, pese a que su contenido en grasa total es muy bajo. Su consumo es recomendable a cualquier edad.

Mejillón: las propiedades de este exquisito molusco son casi infinitas: combate la anemia gracias a su cantidad de hierro, sus ácidos grasos le confieren propiedades antinflamatorias, y su vitamina C y su fósforo nos ayudan a cuidar huesos y dientes.

Pez limón: Conocido como el ‘pariente pobre’ de atún, el pez limón no tiene nada pobre en nutrientes. Como buen pescado azul es ricos en proteínas, ácidos grasos omega 3, minerales como el hierro, el calcio, el potasio, el zinc y el sodio, y vitaminas como A, E, B, B9, B12 y B3.

Pulpo: Aunque hay que cógele el punto para que quede tierno, el pulpo es un pescado exquisito también gracias a su alta densidad nutritiva. Y es que sus poquísimas calorías aportan hierro, calcio, potasio, yodo que ayuda al buen funcionamiento de la tiroides, y casi nada de purinas, lo que lo hace apto para las personas con el ácido úrico y el colesterol elevados.

Sepia: La sepia es el molusco ideal para incluir en las dietas de adelgazamiento. Es muy bajo en grasas, pero aporta nutrientes tan importantes como el yodo, que además ayuda al buen funcionamiento del metabolismo, y vitaminas del grupo B, necesarias para e buen funcionamiento de los sistemas nervioso e inmune.

El otoño es una buena época para la gran mayoría de carnes, desde aves hasta reses, sobre todo de caza, ideales para hacer asados y guisos, pues aportan sabires muy intensos. Hay algunas, como la de pollo y la de cerdo, que están disponibles todo el año, por eso no aparecen en esta lista pese a su popularidad. Según la web Todo Carne, estas son las que encontramos en su punto óptimo este mes de noviembre.

Cerdo ibérico: Mucho más saludable que su homólogo de granja, el cerdo ibérico es menos peligroso para la salud cardiovascular, además de ser una gran fuente de potasio y las vitaminas: la tiamina, vitamina B6, niacina, rivoflavina y vitamina B12.

Ciervo: Muy pobre en grasas, la carne de ciervo es muy rica en hierro y zinc, por lo que previene la anemia, ayuda a combatir el cansancio y la fatiga y al mantenimiento del pelo y las uñas.

Caballo: La carne de caballo es muy magra y esta plagada de nutrientes, especialmente vitaminas del grupo B, especialmente B12, lo que la convierten en la mejor carne par combatir la anemia megaloblástica o perniciosa.

Cochinillo: Aunque, como todas las carnes rojas, han de tomarse con mucha moderación, la carne de cochinillo tiene más propiedades de las que pensamos. No tiene tanta grasa como se cree, más agua que los ejemplares adultos y gran cantidad de hierro, zinc y vitaminas del grupo B.

Codorniz: La carne de esta ave, típica de la época de caza, es muy magra y ricoa en proteínas, además de en hierro calcio y fósforo, indispensables para tener unos dientes y huesos fuertes.

Conejo: Menos popular que hace unos años, el conejo es una de las carnes blancas más sanas, pues, a pesar de tener de pocas calorías, es muy rica en vitaminas B12, B3 y vitamina E, con grandes propiedades antioxidantes.

Cordero: Tiene mala fama y, aunque es cierto que no podemos abusar, tampoco podemos perdernos de vez en cuando la cantidad de vitaminas y aminoácidos esenciales que aporta, que ayudan al organismo a repararse. Además, contiene triptófano, sustancia que ayuda a conciliar el sueño.

Jabalí: menos graso que su pariente el cerdo de granja, además de proteínas de alto valor biológico, contiene minerales como el sodio, potasio y magnesio y las vitaminas B3, beneficiosa para el sistema circulatorio, B12, fundamental para los nervios, y selenio, que refuerza el sistema cardiovascular y ayuda a nuestras defensas.

Perdiz: Rica en proteínas y baja en grasas, la perdiz es una gran fuente de potasio, magnesio, fósforo, (el selenio, minerales indispensables en el buen funcionamiento del sistema inmune y de los huesos. Además, su contenido en hierro y B6 contribuyen a vitar la temida anemia.

Pato: No vamos a negar que es rico en grasa, pero tampoco que aporta vitaminas tan valiosas como las B5 y B12, indispensables para el sistema nervioso, zinc y selenio, minerales favorecen el funcionamiento del metabolismo celular, el sistema inmune y la tiroides.

Ternera: Muy rica en proteínas y hierro, la ternera es ideal para combatir la anemia. Demás, contiene carnitina, que ayuda a incrementar el rendimiento deportivo, y vitaminas B 6 y B12.