Aumentar la ingesta de agua, ¿ayuda a prevenir las piedras en el riñón?

Entre las enfermedades del riñón y de las vías urinarias se encuentran los cálculos o piedras en el riñón. Estas pueden causar cólicos muy dolorosos y una sensación de malestar que parece no tener solución. Los médicos suelen recomendar beber suficiente agua para mejorar los síntomas y eliminar, poco a poco, estas piedras. Pero ¿aumentar la ingesta de agua es la solución?

Las piedras en el riñón son sustancias o minerales de calcio o ácido úrico, que son las más frecuentes según indica la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC). Pueden tener un tamaño pequeño, similar a la arenilla, o ser más grandes lo que causa un dolor mucho mayor.

Las razones por las que algunas personas tienen piedras en el riñón están relacionadas con los niveles de calcio, por ejemplo, que son demasiado altos. Como el cuerpo no tiene el agua suficiente para evitar que este calcio se acumule se forman las piedras o cálculos. Esto también puede ocurrir con otras sustancias o minerales como el ácido úrico o la cistina, entre otros.

Los síntomas de tener piedras en el riñón son bastante desagradables. Dependiendo del tamaño de las piedras orinar puede ser más o menos difícil y doloroso. Además, a esto se le deben sumar las ganas de orinar con frecuencia, un síntoma que se parece mucho al de una infección urinaria.

También, las personas con piedras en el riñón pueden experimentar náuseas y vómitos, presencia de sangre en la orina debido al daño que las piedras producen en la uretra y dolor en los genitales. Cuanto más grandes sean los cálculos, mayores serán los cólicos y dolores.

Las personas que ya han tenido piedras en el riñón tienen muchas posibilidades de volver a pasar por lo mismo. Según la semFYC, «3 de cada 5 personas tendrán un nuevo cálculo en menos de 10 años». Sin embargo, es posible prevenir que esto ocurra si se adquiere el hábito de beber el agua suficiente.

Beber unos dos litros y medio de agua al día (12 vasos) es importante para prevenir la aparición de cálculos en los riñones. Al beber más agua, se evita que se formen las piedras debido a los altos niveles de calcio u otras sustancias. Por eso, conviene aumentar la ingesta hasta los 3 litros.

Pero, además del agua, es importante incorporar otros hábitos. La reducción de la ingesta de sal, disminuir el consumo de alimentos ricos en oxalato (vegetales, legumbres, espinacas, etc.) y los que son embutidos es esencial. Asimismo, debe hacerse ejercicio físico diario que ayudará a aumentar la ingesta de agua.

En algunos casos, el médico puede recomendar el consumo de medicamentos que evitarán la formación de piedras. Pero, adquiriendo unos buenos hábitos es posible prevenirlas de manera natural sin tener que estar pendiente de la toma de fármacos. Tanto si ya se han sufrido piedras en el riñón como si no, beber agua es importante. Pues, una vez que se tiene un cálculo, las probabilidades de que aparezca de nuevo son bastante elevadas.