¿Qué es el ‘sharenting’ y qué riesgos entraña para nuestros hijos?

Hace 20 años bastaba con enseñar el álbum de fotos familiar a las visitas o, a lo sumo, regalar alguna copia enmarcada a los más allegados. Hoy en día, las redes sociales se han convertido en herramientas imprescindibles para muchos padres que quieren compartir el día a día de sus hijos con su entorno antes, incluso, de su llegada a este mundo. Solo en Instagram existen más de 19 millones de publicaciones con la etiqueta #pregnant, casi 25 con el hashtag #newborn y un total de 191 millones con #baby.

Este afán por hacer partícipes a los demás a través de internet de los logros y crecimiento de los hijos es lo que se conoce como sharenting, un término que proviene del inglés formado por share (compartir) y parenting (paternidad) y cuya repercusión ha crecido tanto en los últimos años que el diccionario británico Collins tuvo a bien incluirlo en sus páginas en el año 2016.

En España el boom por el sharenting también es notable. El estudio EU Kids Online 2019 señala que el 89% de las familias españolas comparte al menos una vez al mes, imágenes o vídeos de sus hijos, y que solo el 24% pregunta a sus hijos si están de acuerdo. Un porcentaje que está muy lejos de lo que sucede en otros países de nuestro entorno. De hecho, a nivel europeo existen numerosas sentencias que han obligado a las familias a eliminar las fotografías de sus hijos menores publicadas en las redes sociales.

Por ejemplo, en Francia hay casos de padres que han recibido sanciones desde los 45.000 euros hasta un año de cárcel por la publicación de fotografías o detalles íntimos de la vida de sus hijos; mientras que en España hacer lo mismo se considera que pertenece a la esfera de la patria potestad.

Sin embargo, la exposición de esas imágenes de los menores a las redes sociales no está exenta de peligros y muchos padres no son conscientes de que una vez publicadas se pierde el control de su alcance. Entre los riesgos más comunes del sharenting se encuentran: ser víctimas de fraudes, el ciberbullying o la pedofilia, por no hablar de la sensación de falta de confianza que puede ocasionar en los niños y adolescentes al tener estos la sensación de se invade su privacidad. Según un reciente estudio publicado por Microsoft el 42% de los hijos siente vergüenza de lo que sus padres sube a internet.

Por lo tanto, ¿cómo pueden los padres tener una mayor responsabilidad digital y proteger la privacidad de los menores? La plataforma de seguridad y bienestar digital para familias Qustodio, especialista en ciberseguridad y control parental, recomienda tener en cuenta estos cuatro puntos:

Preservar la intimidad de los menores: es importante no dar datos personales en las publicaciones para respetar la privacidad del menor, así como pixelar la cara del mismo y que siempre salga vestido.

Mantener una comunicación abierta: para evitar problemas e inseguridades es importante que exista una buena comunicación con los menores y consensuar antes de publicar o enviar.

􏰑Ajustes de privacidad: es fundamental comprobar la privacidad de las plataformas en las que se tiene actividad para saber si las publicaciones son visibles para todo el público o simplemente para familiares y amigos. Lo ideal sería limitar el acceso y optar por un perfil privado en estos casos.

Ubicación y geolocalización: cuando una foto se publica y se añade una dirección exacta de donde se encuentra el menor -el colegio donde estudia, el domicilio o el lugar de vacaciones- se están aportando datos que podrían poner en riesgo la seguridad del menor.