Mitos sobre la lactancia materna: ¿se deforma el pecho? ¿Tengo que comer más? ¿Puedo comer picante?

Las ventajas que tiene la lactancia materna son numerosas. Como bien explica la Asociación Española de Pediatría (AEPED) esta favorece la recuperación del peso, reduce el riesgo del cáncer de mama y mejora el contenido de calcio en los huesos, entre muchas otras. Pero, también es cierto que hay varios mitos.

Entre los mitos más extendidos se encuentra la preocupación por la deformación del pecho, si hay que comer más para producir mayor cantidad de leche (y mejor) o si existe algún riesgo para el lactante en el caso de que la madre decida comer algo picante. Pues bien, estos mitos los vamos a desmentir hoy.

Con la lactancia se cree que el pecho se deforma, que pierden densidad, que queda más flácido… Pero, la AEPED lo deja bien claro, «el principal cambio del pecho se produce durante el embarazo, independientemente de que la madre dé el pecho o no». No tiene nada que ver con la lactancia, sino con el embarazo.

Este es un mito que no se sabe muy bien su origen, ya que en ningún caso comer más va a garantizar que la producción de leche sea mayor ni mejor. Como indica la AEPED, sí es cierto que la madre debe seguir una dieta variada y equilibrada, así como beber el agua que su cuerpo le pida. Pero nada más, no hay por qué comer más cantidad de comida de la habitual.

En absoluto, comer picante no es nada malo para el bebé, todo lo contrario. La AEPED explica que «los cambios en el sabor de la leche, según los alimentos ingeridos por la madre, favorecerán que el bebé acepte los nuevos sabores» cuando empiece a comer alimentos sólidos complementando a la leche.

Este mito tan arraigado es falso. La Fundación Bengoa aborda el tema haciendo hincapié en que la mayoría de los medicamentos llegan a la leche materna en cantidades muy pequeñas, por lo tanto, no hay que preocuparse. A menos que el médico desaconseje dar el pecho si se toma un determinado fármaco, algo que podría suceder en caso de drogas antineoplásicas o isótopos radioactivos.

Se trata de otro mito bastante arraigado y que es fruto del desconocimiento. En ningún momento un pecho operado deja de ser funcional para poder dar de mamar a un bebé. El pecho producirá leche con normalidad y la madre podrá dar de lactar sin que el bebé corra ningún tipo de riesgo.

El calostro es la primera leche materna que se produce al dar a luz y que es muy importante. Tiene una gran concentración de nutrientes esenciales para el bebé y en ningún caso le resultará al bebé insuficiente. Por lo tanto, no hay por qué darle biberón adicionalmente. El calostro es un «oro líquido» esencial.

Esta es una creencia incorrecta, ya que no importa el tamaño del pecho para poder dar de mamar. Incluso, tampoco importa el tipo de pezón (plano, invertido, etc.). El tejido glandular es lo que influirá en la capacidad de amamantar no el tamaño, ya que este depende de la grasa (tejido graso).

Estos son algunos de los mitos más frecuentes, aunque existen algunos más. En caso de duda, el médico siempre podrá ayudar a saber la verdad para no tomar decisiones erróneas que, al final, perjudiquen la lactancia.