Sanidad matiza el uso de mascarillas en la playa: ¿qué excepciones deja? ¿debe ponerse al pasear o en el chiringuito?

El Ministerio de Sanidad ha preparado una propuesta que presentará este miércoles a las comunidades autónomas en la Interterritorial de Salud para resolver la polémica que se ha generado con el uso de mascarillas en la playa. El Gobierno quiere «modular» las órdenes para que el uso de esa protección sea menos rígido.

La polémica surgió la semana pasada al hacerse públicos los términos de la primera ley española anticovid, que entre otros asuntos regula el uso de mascarillas en espacios públicos. La ley obliga a tener puesta la protección incluso cuando se está tomando el sol en la playa o caminando por la orilla del mar.

Ello motivó que, a las puertas de los días festivos por Semana Santa, varios Gobierno regionales mostraran su desacuerdo y avisaran que no la iban a aplicar, al menos hasta que tuvieran ocasión de mostrar su inconformidad ante el ministerio en la reunión interterritorial.

Y es que el artículo 6 de la ley hace obligatorio su uso «en la vía pública, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público o que se encuentre abierto al público».

El artículo aclara que este uso no será exigible «en el caso de ejercicio de deporte individual al aire libre», y tampoco cuando su uso «resulte incompatible, con arreglo a las indicaciones de las autoridades sanitarias».

Ahora Sanidad ha preparado un borrador en el que introduce varias excepciones, que presentará este miércoles a las comunidades autónomas. De aprobarse, la regulación de las mascarillas en los litorales españoles quedaría como sigue:

La ley amparaba ya a quienes nadan en el mar, por ser una actividad deportiva individual al aire libre, pero quedaba en el aire los casos en los que la persona simplemente está dentro del mar, cogiendo olas o refrescándose de pie.

Sanidad propone ahora que se exceptúe «el baño en el mar, lagos o embalses, ríos u otros espacios acuáticos naturales o en piscinas en el exterior o cubiertas».

Canarias y Baleares, dos de los principales receptores del turismo de playa, demandaron que la nueva legislación no se opusiera a sus propias regulaciones regionales, que permitían que los bañistas tomaran el sol sin mascarilla, siempre que estuvieran en su toalla y respetaran la distancia de seguridad con otros grupos o personas no convivientes.

Sanidad propone acoger esa demanda al establecer en el borrador como excepción «los periodos de descanso antes o después del baño o la práctica de deporte en el medio acuático, en el entorno del mismo».

La propuesta añade que en la playa «o entornos asimilados», la persona podrá quitarse la mascarilla «mientras esté en un punto determinado y respetando la distancia mínima de 1,5 metros con otras personas que no sean convivientes o asimilados». En las piscinas, la dispensa será solo en los intervalos entre actividad.

La condición para que los bañistas se puedan quitar la mascarilla cuando están en su toalla es que guarden la distancia de seguridad de 1,5 metros, algo que se antoja difícil en playas muy populares como Benidorm o Torrevieja, que tradicionalmente reciben muchos visitantes

Sin embargo, la mayoría de las regulaciones regionales ya acogieron desde el verano pasado la orden de guardar la distancia de seguridad en la playa entre grupos de no convivientes.

De hecho, para la temporada que se ha abierto este año con la Semana Santa, el consistorio benidormense ha vuelto a parcelar los arenales a fin de garantizar que se guarda esa distancia entre grupos de bañistas.

Estas parcelas tienen 16 metros cuadrados (4 x 4m) y están marcadas con ayuda de postes y cuerdas. Con esas medidas, estaría garantizada la separación y los usuarios podrán quitarse la mascarilla para tomar el sol.

Siguiendo la regulación que ha imperado hasta ahora en las diferentes legislaciones, Sanidad propone eximir el uso de la mascarilla «durante periodos estrictamente necesarios para comer o beber, en lugares en los que esté autorizado».

Ello permitirá, como ha sido hasta ahora, que los comensales de los establecimientos de hostelería a la orilla del mar, los chiringuitos, se puedan quitar la mascarilla a la mesa. Aunque remarca que, «fuera de los periodos necesarios para comer o beber», los ciudadanos deberán ponérsela tanto en las terrazas como en el interior de los locales.

También supone que los bañistas en la playa podrán quitársela para consumir los alimentos y bebidas que han llevado consigo.

Aunque la ley ya permite quitarse la mascarilla para hacer deporte individual al aire libre, el borrador de Sanidad no extiende esa excepción a los paseos por la playa.

En concreto, el texto que Sanidad cometerá al criterio de las comunidades dice que el uso de la protección facial será obligatorio en «el paseo por los accesos a playas, lagos y demás entornos naturales», así como por «»la orilla del mar y de los demás entornos acuáticos».

Ello, pese a que se guarde la distancia de seguridad con respecto a otros paseantes, o incluso no haya nadie en la playa, pues la propuesta no marca ninguna excepción en este rubro.