Consultorio de Sexo: «Mi novia no es muy activa, he pensado en introducir juguetes sexuales pero sé que no le va a gustar»

Ya tienes aquí una nueva entrega del consultorio de sexo que cada semana te trae 20minutos. Para plantear tu pregunta escribe a consultoriosexo@20minutos.es.

Estas son las respuestas de esta semana que ha dado nuestro experto, Santiago Frago. Puedes consultar su web aquí.

PREGUNTA Soy gay y practico el sexo anal. Me hago una ducha anal antes de las relaciones. Siempre he leído que no conlleva ningún riesgo para la flora intestinal si no se realizan en exceso.

Quisiera conocer el número de veces orientativo que se considera excesivo. Por ejemplo, ¿una vez por semana bien? Realizarla tres veces por semana ¿entraña algún riesgo

RESPUESTA DEL EXPERTO: Las duchas o lavativas anales son habituales en los hombres homosexuales receptores de la penetración anal, aunque su reiterada utilización presenta algunas cuestiones controvertidas.

La estructura anatómica ano-rectal tiene un diseño que no haría necesario este tipo de lavados, puesto que las heces se alojan en el colon (zona cercana al recto y al ano) y no debería haber restos de heces en la zona anal.

El forzar con enemas anales para una limpieza profunda puede dañar los esfínteres y movimientos intestinales, propiciando cuadros de estreñimiento.

Determinados especialistas desaconsejan este tipo de lavados porque pueden irritar el tejido celular del recto y acaban provocando cierta sequedad rectal, que contribuiría a estar más expuesto a una infección de transmisión sexual (ITS).

Lo aconsejable es ducharse y bañarse de forma habitual, incluyendo la zona anal, y con ello disfrutar y sentirse cómodo.

La zona anal es una estructura anatómica sin sistema de lubricación propio, por ello, una vez consensuado el deseo mutuo, conviene recordar pautas que hemos comentado dentro de este mismo Consultorio Sexológico en semanas anteriores:

1. Hábitos dietéticos saludables (dieta mediterránea) que faciliten la motilidad intestinal los días previos al encuentro erótico.

2. Una higiene genital apropiada antes y después del juego.

3. Imprescindible hidratación de la zona anal.

4. Un entrenamiento previo del suelo pélvico, permite saber relajar y contraer la musculatura perianal y con ello facilitar las cosas.

5. Elegir una postura adecuada a la estructura corporal de la pareja.

6. La persona receptora debe marcar el ritmo del encuentro erótico y llevar el control en todo momento.

7. Toallitas limpiadoras: hay que tenerlas a mano.

No obstante, hay que reconocer que hay todavía pocos estudios en relación a la salud sexual y la práctica de la penetración anal.

PREGUNTA Me encuentro muy confundido porque mi interés por el sexo es casi nulo. Soy varón de 21 años y mis amigos hablan muy a menudo de sexo y de todas sus proezas, con todo lujo de detalles.

Para mí sin embargo no es un mundo que me atraiga, pero estoy preocupado. Mis erecciones son fuertes y me excito, no tengo problema por ahí, pero no encuentro satisfacción en tener o buscar relaciones sexuales, ni siquiera el autoerotismo.

No sé si me puede dar algún consejo, porque creo que soy demasiado joven para no tener interés por todo esto. Gracias. Juan A. G.

RESPUESTA DEL EXPERTO: El deseo erótico y sexual es uno de los elementos de la vida humana más apasionantes y el que traduce de modo más evidente las diferencias entre las personas.

Las aritméticas masculinas son incapaces de resolver la teoría de la calidad frente a la cantidad en las relaciones eróticas, por ello te sugiero que cuando las conversaciones con tus amigos giren en torno a la misma mantengas una razonable distancia emocional.

Hablas de tu poco interés hacia el sexo y hacia las relaciones sexuales. Y en ocasiones se me pregunta: ¿Se puede vivir sin tener relaciones sexuales? Diría que NO, porque los seres humanos tendemos al encuentro con los demás, tendemos al abrazo, al beso, a las caricias, a las miradas….

Todos somos sexuados, no hay neutro. Sentirte atraído por un sexo en concreto, por varios o por ninguno no define tu sexualidad. De esta forma, la sexualidad y la orientación sexual serían conceptos independientes. «Puedes definirte como asexual, no como asexuado«.

Si no sientes ni atracción física ni sexual hacia ninguna persona, hablamos de “asexualidad”, y esto constituye un hecho de diversidad minoritaria.

Se habla de que un 1% de la población mundial (70 millones de personas) no sienten deseo erótico hacia otras personas. No obstante, lo relevante no es tanto los números sino el saber de su existencia.

Es cierto que algún sector del ámbito médico y de la psicología consideran que detrás de esta “orientación hacia la nada” se esconde algún tipo de trastorno; no obstante, desde la Sexología preferimos considerarla una variante más en el marco de la diversidad de los deseos.

Si hablamos del concepto “AMOR”, la comunidad asexual, considera que te puedes enamorar de alguien, amarlo y no desear tener relaciones eróticas con esa persona. Es posible sentir amor y no atracción erótica.

No obstante, conviene recordar que la comunidad asexual no considera a los besos y abrazos como algo erótico (sexual); y tampoco excluye la masturbación y las fantasías eróticas en el marco de su vida sexual.

Las personas que se definen como asexuales reconocen que tienen en ocasiones deseos eróticos y se excitan, pero canalizan esas necesidades con el autoerotismo y sin tener que interaccionar eróticamente con su pareja.

PREGUNTA Mi novia no es tan activa sexualmente como yo. Al principio no me importaba, pero ahora sí que lo noto.

He hablado con ella varias veces y aunque intenta estar más pendiente, a la semana volvemos a estar igual. He pensado en introducir juguetes sexuales pero sé que tampoco le va a gustar.

RESPUESTA DEL EXPERTO: El deseo erótico es muy singular y de carácter biográfico en cada persona, de tal modo que se va modificando con el paso de los años y la evolución dinámica y cambiante de la relación.

Un triple y singular componente biográfico, amoroso y ambiental se entrecruza para dar lugar a tres tipos de deseo:

1. Deseo químico o biológico, que traduce una necesidad fisiológica.

2. Deseo erótico o sensorial que traduce la necesidad de buscar y contactar con el otro, porque los humanos somos seres sociales y somos en relación “al otro”.

3. Deseo sexual emocional que traduce una conexión amorosa.

El interés sexual vive fluctuaciones cuando vivimos en un contexto de pareja estable; por ello es habitual que se den desajustes y discordancias en el mismo porque hablamos de personas diferentes que sienten necesidades distintas y viven realidades cotidianas diferentes.

Tu pareja está viviendo, en la actualidad, un momento de su vida en el que su deseo se muestra mucho menos expresivo que el tuyo y esto puede generar un malestar relacional.

La posibilidad que apuntas, en relación a la introducción de juguetería erótica, no es la solución, independientemente de que ella sea o no favorable a la juguetería.

Mi sugerencia es que compatibilices tu erotismo individual (autoerotismo) con el erotismo compartido; puede ser una buena fórmula para que puedas dar cauce a tu necesidad biológica, tu pareja no sienta la presión de tu deseo y a la vez no vivas la situación como problema.